Portal de empleo Sala de prensa Contáctenos Preguntas frecuentes
PSE   PSE Cómo llegar   Cómo llegar Llámanos   Llámanos Escríbenos   Escríbenos

La SAI, la forma de pensar rápido y la forma de pensar despacio

Mensaje del Presidente de la SAI

He estado leyendo un excelente libro de Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía, Pensar rápido, pensar despacio que me da tema para este mensaje quincenal que la presidencia de la SAI comparte con ustedes, socios, amigos y favorecedores de nuestra querida y centenaria sociedad.

En el libro, Kahneman compara, para muchas actividades y circunstancias de las personas y de las organizaciones, dos sistemas de funcionamiento del pensamiento. El primero de ellos, denominado sistema uno, es rápido, intuitivo y emocional. En esta forma de pensar se da origen a los conceptos con la ayuda de las repuestas inmediatas a preguntas que surgen, de manera heurística (en forma sencilla se responden las preguntas, con respuestas que aparecen y que parecen adecuadas, como hallazgos); o escuchando las opiniones espontáneas de personas; o dejando que salga la respuesta por mecanismos automáticos de la percepción y de la memoria. En esta forma de pensar se dice que lo que se ve, es lo que es; se le da valor a formas de pensar que hacen parte de lo que casi todos piensan; por ejemplo, los refranes y los dichos o lo que parece predominar socialmente como opiniones prevalentes.

En cambio, la forma de pensar despacio, el sistema dos, es más lento, más deliberativo y lógico. Acá intervienen la experiencia real, los datos estadísticos, la información estructurada, el análisis de alternativas, las comparaciones, las consideraciones sobre riesgos y probabilidades. Se plantea la posibilidad de contar con modelos de predicción y de comportamiento. Interviene también la creatividad en cuanto a examinar alternativas y posibilidades que se escapan a las primeras impresiones.

«La forma de pensar despacio, el sistema dos, es más lento, más deliberativo y lógico. Acá intervienen la experiencia real, los datos estadísticos, la información estructurada, el análisis de alternativas, las comparaciones, las consideraciones sobre riesgos y probabilidades. Se plantea la posibilidad de contar con modelos de predicción y de comportamiento. Interviene también la creatividad en cuanto a examinar alternativas y posibilidades que se escapan a las primeras impresiones»

En el momento de plantear y formular juicios y de tomar decisiones personales y empresariales, vale la pena considerar el funcionamiento de los dos sistemas. No dejarse llevar solamente por las formas rápidas de pensar, que tienden a dejarse llevar por sentimiento de miedo, de la aversión a la pérdida; o, por el contrario, por el exceso de confianza en las estrategias personales o empresariales; por las complejidades y dificultades de predecir lo que conviene o lo que va a perjudicar.  Se crea en esta forma una especie de pereza mental, de superficialidad, que lleva a dejarse llevar mayormente por el pensamiento rápido.

A nivel empresarial e institucional se plantea la planeación como una herramienta para que haya buenas predicciones y buenas consideraciones al momento de enfrentarse al futuro y a la incertidumbre. Pero se puede dar lugar a la denominada Falacia de la Planificación, que puede dar lugar falso pensamiento razonado y a falsas formas de pensar despacio. Ello puede suceder por ejemplo por tener poco realismo, suponiendo el mejor de los casos como opción previsible, dejando de lado riesgos: o desconociendo la información o las estadísticas de casos similares.

Tiene la SAI como lemas “somos la fuerza de la razón”, además que nos definimos como Centro de Pensamiento Estratégico para el Desarrollo y la Transformación de Medellín, Valle de Aburrá y Antioquia, desde la Ingeniería y la Arquitectura. Este lema y esta definición nos sitúan en las fronteras del Pensar Despacio, de no dejarse llevar por la atractiva y peligrosa velocidad al momento de opinar y de reaccionar o por las débiles premisas y engañosas seguridades de una falsa planeación.

Quiero señalar, desde lo estratégico, algunas formas de pensar despacio, que ayudan a tomar decisiones correctas. Las considero como unas reflexiones oportunas ante las complejas situaciones que vive el país, atizadas por fuerzas impulsivas que desconocen con frecuencia las estadísticas, la historia, las comparaciones, los indicadores y que se centran en la negatividad, la victimización, la aversión y el rechazo. En medio de esta complejidad, vale la pena basarse mucho en los lemas de la SAI y apoyarlos.

Lo primero que se podría recomendar es contar con unas listas de chequeos que ayuden a crear conciencia, con consideraciones como las siguientes:

  • Principios, valores y conocimiento como base del trabajo
  • Conocimiento del estado del arte
  • Trabajo experimental, experiencia, expertos, contactos
  • Conocimiento del proceso y de la metodología
  • Contabilidad y datos
  • Maneras ordenadas de trabajar y buenas prácticas
  • Buena información y buenas fuentes de la información
  • Conocer los objetivos del proceso de evaluación y las expectativas
  • Caer en cuenta de las posibilidades refinación en las tomas decisiones y en la planeación y de la existencia de ciclos, de bucles y de procesos de retroalimentación en el cumplimiento de metas 
  • Contar con sistemas de calidad para dar sentido y confianza a las proyecciones
  • Gustar del proceso de pensar, para no dejarse arrastrar por las resistencias en los procesos de localizar, estudiar, considerar y mitigar los riesgos.

Siempre vale la pena tener los siguientes puntos de apoyo:

Contar con principios bien establecidos, con suficiente conocimiento sobre los asuntos y los objetivos que se quieren lograr. Es decir, tener bases, supuestos, y puntos fundamentales, con referencias y teorías suficientes.

Contar con formas de establecer comparaciones, con ejemplos que se puedan consultar. Consultar con expertos, conocer el estado del arte de las situaciones examinadas.

Contar con las capacidades y con las posibilidades de ensayar los conceptos y sus aplicaciones; de entender sus impactos; de realizar los proyectos por etapas; de apoyarse en todo lo que sea posible en datos, en estadísticas y en experiencias; considerar el realizar simulaciones y de plantear escenarios, de manera responsable.

Contar con información comercial y de mercado. Es decir, consideraciones de clientes, de usuarios, de públicos, de financiación; de costo beneficio; de valor agregado; de usuarios, necesidades y retos verdaderos.

Quiero hacer una invitación a acercarse a la SAI, a contribuir con todos nosotros a que la SAI sea ese faro, esa caja de resonancia, que aporte a que la sociedad tenga sabiduría y sentido de estrategia y de responsabilidad en el diseño del futuro y en los proyectos, de manera que aprovechemos los recursos, la historia, la tecnología, los saberes y sobre todo, nuestra gran riqueza humana, nuestro sentido de compromiso y de amor por nuestra tierra.

Enrique Posada

Presidente SAI

Leave a Reply