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Breve historia de la SAI 1913-2021

SAI 108 años

La fundación de la SAI

La Sociedad Antioqueña de Ingenieros nació como un instituto científico con residencia en Medellín, que se constituyó el 27 de agosto de 1913 con motivo de la celebración del Centenario de la Independencia de Antioquia, para promover el estudio de la Ingeniería en todos sus ramos y fomentar la fraternidad y mutualidad entre los ingenieros de Antioquia.1 En cien años de historia esta Sociedad ha vivido cambios de acuerdo con las necesidades del Departamento; es por eso que creció y se transformó a tal punto que a mediados de la centuria pasada ya había contribuido al estudio de los problemas más importantes sobre obras civiles, ad- ministración pública, y el desarrollo económico del Departamento; se configuró como un cuerpo consultivo para entidades oficiales del país. Desde entonces ha tenido a su cargo gran parte de la proyección y asesoría de obras públicas, como también parte muy esencial del planeamiento, orientación y desarrollo de la administración pública y privada.

En este recuento histórico el lector encontrará década a década la intervención de la SAI en numerosas labores de ingeniería, educación, planeación y desarrollo, pero es necesario advertir que debido a la cantidad de asuntos en los cuales estuvo involucrada esta sociedad, sólo se mencionan las más importantes o las que se pudieron reconstruir con las fuentes existentes.2

En 1912 un grupo de intrépidos estudiantes de los últimos semestres de ingeniería de la Facultad de Minas se embarcó en un proyecto, cargado de una mística deslumbrante que daría como resultado lo que conocemos hoy como la Sociedad Antioqueña de Ingenieros. Estos jóvenes debatían y estudiaban temas de ingeniería como un grupo de amigos y compañeros de cualquier universidad, en algunas ocasiones sin la seriedad necesaria. Pero un día cualquiera, en vista de las necesidades que percibían sobre el desarrollo enclenque de Antioquia, tomaron la decisión de hacer de este grupo algo grande, que inspirara respeto, que dirigiera e hiciera respetar la profesión; no se imaginaron que más adelante esta se convertiría en una institución con voz y poder en la toma de decisiones más importantes de Antioquia. Así que el 17 de agosto del año siguiente convocaron a algunos ingenieros para que se reunieran en la Casa de Gobierno de Antioquia donde se llevó a cabo la primera reunión de la Sociedad, en una fecha memorable que de alguna manera le dio un rumbo a su labor: la defensa de la patria y los intereses de los ingenieros; el día elegido se cumplieron 100 años de la Independencia de Antioquia. Asistieron a este primer certamen los ingenieros: Jorge Rodríguez, Tulio Ospina, José Ma. Escovar, Alejandro López, Carlos Cock, Vicente Villa, José Ma. Jaramillo M., Enrique Olarte, Dionisio Lalinde, Francisco A. González, Eleazar Arango, Pedro Rodríguez M., Horacio M. Ro- dríguez, Germán Jaramillo Villa. Teodosio Ramírez, Luis Johnson; Mariano Roldán, Florencio Mejía, Fernando Escobar, Francisco Rodríguez Moya, Ro- berto Luis Restrepo, Neftalí Sierra, Carlos Vallejo, Pedro Luis Jiménez, Ale- jandro Londoño G.; Julián Cock, Ricardo Isaza S., Antonio Villa, José Ramírez Jhons, Gabriel Sanín Villa, Álvaro Mejía, Francisco Acebedo, José Ma. Me- jía Jaramillo, Juan E. Ángel; Santiago Londoño R., Gabriel Pérez T., Roberto Vélez, Martín Acebedo, Víctor M. Garcés; quienes fueron invitados por una comisión de la Sociedad Antioqueña de Estudios de Ingeniería formada por alumnos de la Escuela Nacional de Minas, compuesta por los señores Julián Cock, Juan E. Ángel, Mariano Roldán y Gabriel Sanín Villa.

La idea era maravillosa, acertaron al llenar uno de los vacíos más importantes que presentaba Antioquia para impulsar y orientar la profesión de la ingeniería y el desarrollo del Departamento. Los estatutos que se dieron a conocer en 1914 exponían los objetivos que se planteaba la SAI:

Es un Instituto científico con residencia en Medellín… con el objeto de pro- mover el estudio y adelantamiento de la Ingeniería en todos sus ramos, al mismo tiempo que de fomentar el espíritu de fraternidad y mutualidad entre los Ingenieros en Colombia, y muy especialmente entre los de Antioquia o que trabajen en Antioquia. También se propone servir de Cuerpo Consultivo a las entidades oficiales del País.

Este planteamiento que establecía un norte bastante concreto se complementa con otros elementos que fueron publicados en el Boletín de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros de 1915:

No está en nuestro ánimo ostentar erudición ni pretender deslumbrar con nuestras producciones. Queremos solamente ofrendar a la Patria las primicias de nuestra experiencia en el ilimitado campo de las ciencias y de las indus- trias. Deseamos ver orientados todos los esfuerzos de nuestros empresarios, en el sentido de no desperdiciar energía alguna que pueda concurrir al centro de una económica aplicación. Aspiramos a que el criterio matemático prime en todo cálculo que pueda servir de base o fundamento para la inversión de capital.

Los jóvenes ingenieros habían hecho lecturas del mundo que los rodeaba y estaban identificando los problemas más importantes de la época para poder ofrecer soluciones viables y eficientes. Desde su manera de ver, era indispensable planear y plantear proyectos de una forma organizada que ayudara a mitigar la pobreza de los antioqueños y que por otro lado impulsara la industria. En un artículo publica- do en el Boletín de la Sociedad No. 1 se expresaba el interés en intervenir la industria colombiana:

…al analizar su desarrollo industrial (de Colombia) el termómetro señala un progreso muy bajo. (…) Lo que hay, en realidad, es falta de cálculo, de cono- cimientos y de buen criterio práctico. Ahora, si estos elementos no existen, el resultado de toda empresa que se acometa, necesariamente será mediano, si no alcanza a las proporciones de desastre.

Si una industria dada tiene por fundamento o razón de ser, un estado de cosas anormal y forzado, o si faltan en su formación el cálculo frío de los factores que la afectan y el conocimiento profundo de la materia correspondiente para dominar todos los detalles, el fracaso será inevitable.

Los asociados estudiaron las refinerías de petróleos y las limitaciones que pre- sentaban las firmas nacionales para poder explotar estos recursos, las dificultades que sufrían las fábricas de tejidos que podrían utilizar gran cantidad de tierras incultas para cultivar y obtener los diferentes productos. La siderurgia apenas con- taba con insignificantes cantidades de materia prima, a pesar de los grandes yacimientos de minerales de hierro que existían en varios lugares del país, sin embargo las herramientas se seguían importando. Por lo cual concluían que en el país había,

“…industrias exóticas, con vida artificial, pendientes siempre del cuerpo le- gislativo del país, las cuales jamás podrán ser factor importante de la pros- peridad nacional; y tenemos industrias que están bien orientadas, que tienen razón de existir, en tesis general, pero que les falta dirección fija y criterio técnico, para dar el fruto que les corresponde.” 

La Sociedad encontró su razón de existir en estas necesidades. En vista de las carencias de la industria, la economía y la política del país, había que tomar car- tas en el asunto. La Sociedad asumió la responsabilidad, siempre mirando hacia el futuro, tratando de anticipar las problemáticas del desarrollo y con rigurosos estudios académicos supo sacar adelante una gran cantidad de proyectos que hoy hacen parte de la historia más importante de Colombia. Sin embargo, en sus pri- meros años de vida, 1913 y siguientes, la SAI funcionó como un grupo de estudio que identificaba problemas y proponía soluciones, que en algunos casos, debido a su incipiente existencia, no eran muy atendidos por las autoridades responsables.

 

Historia de la SAI Foto 1.

La Fábrica Hilados y Tejidos del Hato (Fabricato) ubicada en el municipio de Bello al norte del departamento de Antioquia (Colombia), fundada el 26 de febrero de 1920. Se observa un numeroso grupo de mujeres trabajadoras a la entrada de la empresa, 1920.
Fuente: Archivo Fotográfico Biblioteca Pública Piloto (en adelante AFBPP) Gonzalo Escovar, Panorámica de
Fuente: AFBPP, Benjamín de la Calle Muñoz, Fábrica de Tejidos Hernández, fundada en Antioquia en el año 1915, por Antonio Hernández. Se observa un grupo de trabajadores en la sección de telares, 1917.

Ferrocarriles

El tópico de estudio más importante para la SAI en estos primeros años fue el de los ferrocarriles. Los estudios que presentaron los asociados en las diferentes juntas y conferencias así lo demuestran:

El lunes 9 de noviembre de 1914 el ingeniero L. F. Osorio dic- tó una conferencia sobre el Ferrocarril de Urabá, dónde exponía la importancia de su construcción, el valor económico y las li- mitaciones técnicas que se podrían presentar.8 (La construcción de este proyecto empezó en 1907 y en 1909 el presidente Reyes tuvo que abandonar su ejecución por falta de recursos econó- micos; luego en 1925, el presidente Pedro Nel Ospina trató de terminar esta obra pero las condiciones climáticas, el ambiente agreste y la falta de dinero hicieron inviable cumplir el objetivo). El 18 de enero de 1915 el ingeniero José María Jaramillo Martí- nez ponía sobre la mesa si los ferrocarriles deberían provenir del Gobierno o de los particulares, esto debido a los altos costos que requería mantener la infraestructura en buen estado.9  Dos años después, en 1917, se debatió en una junta realizada en la Asamblea Departamental sobre el Ferrocarril de Amagá, que para el momento había transportado en 1911, 365.000 pasajeros; en 1912, 709.758; en 1913, 729.920; y en 1914, 843.789, lo cual permitía observar un crecimiento constante.

Historia de la SAI Foto 2

Fuente: AFBPP, Benjamín de la Calle Muñoz,
Construcción Ferrocarril de Amagá, Amagá, c 1910.
Fuente: AFBPP, Fotografía Rodríguez, Construcción del
Ferrocarril de Antioquia, Antioquia, 1910.
AFBPP, Óscar Duperly Du– Friez, Estación Medellín del Ferrocarril de Antioquia, ubicada en el cruce de San Juan con Carabobo del sector de Guayaquil, centro de Medellín (Colombia), construida por Enrique Olarte entre 1907 y 1914. Declarada Monumento Nacional en el año 1982, Medellín, s.f.

En las Juntas Directivas se discutía constantemente sobre el Ferrocarril de Antio- quía. En el acta del doce de marzo de 1917 se comisionó “…al socio doctor Ramírez U., para que proponga a la Asamblea que se incluya en el proyecto de ordenanza sobre estudio de vías probables para la construcción del Ferrocarril de Urabá, el siguiente artículo: una vez terminada la construcción del Ferrocarril de Antioquía hasta las bocas del túnel, la de las variantes del Nus, la del cable de La Quiebra y una carretera controlada por la empresa del Ferrocarril, la junta directiva destinará todos los recursos que sobren a ayudar a la ejecución de lo que en esta ordenanza se dispone”. 11

No cabe duda de que uno de los interese principales de la SAI en estos primeros cien años de labores ha sido el estudio y asesoría sobre la infraestructura para el transporte. La SAI participó en la planeación, protección, gestión y venta de ferro- carriles en Antioquia y en diferentes ciudades de Colombia. Además, en las pri- meras décadas de funcionamiento la SAI estudió los combustibles más eficientes e identificó lugares como Amagá, Sabaletas y Sitioviejo donde se podían adquirir estos insumos, materiales y herramientas a más bajo costo.12

Las Juntas Directivas de la SAI

 

Miembros 1913

Miembros 1915

Miembros 1918

Alejandro López Restrepo

Alejandro López Restrepo

Alejandro López Restrepo

Gabriel Sanín Villa

Gabriel Sanín Villa

Darío Botero Isaza

Jorge Rodríguez Lalinde

Jorge Rodríguez Lalinde

Francisco Rodríguez Moya

José María Escovar

José María Escovar

Germán Uribe Hoyos

Juan de la Cruz Posada Restrepo

Juan de Cruz Posada Restrepo

José María Jaramillo

Julio Jiménez Jaramillo

Julio Jiménez Jaramillo

Jesús María Escovar

Luis F. Osorio

Luis F. Osorio

Jorge Rodríguez Lalinde

 

Tulio Ospina Vásquez

Pedro Rodríguez Mira

Fuente: Henri Jalhay, La Repúblique de Colombie, Bruselas, Vromant et Compagnie, Imprimeurs Editeur, 1909.

1930–1940

En un segundo momento, en la década de los años treinta, la SAI participó en la toma de decisiones sobre la construcción de obras importantes de la infraestruc- tura de Antioquia y el país. Desde 1934 se reinició la construcción de carreteras nacionales y carreteras departamentales en casi todo el territorio. En ese momento la red de vías unía de modo continuo las principales ciudades del centro del país: Pasto, Popayán, Cali, Manizales, Medellín, Pereira, Armenia, Ibagué, Girardot, Bo- gotá, Tunja, Sogamozo, Bucaramanga y Cúcuta.

A mediados de los años treinta, todos los ingenieros civiles del país tenían empleo y la mayoría de ellos trabajaban en la construcción y mantenimiento de dichas obras. En esa época se realizaron enlaces como los siguientes: Garzón–La Plata– Popayán, Mariquita–Manizales, Neiva–Garzón–Florencia, Bo- gotá–Villavicencio, Bogotá–Guaduas–Honda, y muchas otras carreteras que iban desde las capitales de departamento a las poblaciones circundantes.

Historia de la SAI Foto 3

Historia de la SAI Foto 4

Fuente: AFBPP, Francisco Mejía, Junta Municipal de Caminos, entidad encargada de la pavimentación y el ensanche de las principales vías de la ciudad de Medellín y los municipios vecinos, Medellín, 1936.
Fuente: AFBPP, Francisco Mejía, Junta Municipal de Caminos, entidad encargada de la pavimentación y el ensanche de las principales vías de la ciudad de Medellín y los municipios vecinos. Se observan los trabajos realizados en una de las calles de la ciudad, Medellín, 1936.
Fuente: AFBPP, Autor Anónimo, Trabajadores en di- versas tareas relacionadas con la pavimentación. En primer plano posan dos hombres y un niño en una mo- toniveladora que está sobre el suelo preparado con la grava para el pavimentado; a la izquierda, dos obreros trabajan en la mezcla y junto a ellos hay otro grupo al rededor de una caneca metálica. Al fondo, de izquier- da a derecha hay una franja de vegetación, Medellín, c 1930.
Fuente: AFBPP, Gabriel Carvajal Pérez, Empresa Siderúrgica S.A. ubicada en el Barrio Colombia de la ciudad de Medellín (Antioquia), la empresa fue fundada el 5 de agosto de 1938, funcionó como planta de producción hasta el año 2003 donde posteriormente se traslada a la ciudad de Cali. En la actualidad se reconoce como Grupo Siderúrgico Diaco con sedes en diferentes ciudades de Colom- bia, Medellín, s.f.

La SAI intervino con estudios técnicos de las obras de la vía Amalfi con trazado Yolombó–Segovia; las rutas entre el puente de Guadalupe y las Acacias; el proyec- tos de vías Salto de Guadalupe–Amalfi; la vía Porcecito–La Cancana–Amalfi y la carretera Porcecito–Anorí y Porcecito–Amalfi. Es en estas obras cuando la SAI em- pieza a tomar fuerza en la elaboración de estudios y consultorías sobre carreteras; uno de los capítulos más importantes de la Sociedad. Pero su papel seguía siendo limitado, pues la documentación existente no permite observar su participación en numerosas obras, como sí se pudo establecer para las décadas siguientes.

1940–1950

En la década 1940–1950, la SAI es un referente de construcción de infraestructu- ra y de los lineamientos que se deben seguir para la profesión de ingeniero. Se nota un aumento en la participación de los ingenieros de la SAI en estudios de obras de gran importancia para el desarrollo del Departamento; la Sociedad se enfoca en los problemas más relevantes del momento: acueducto, transporte y educación. A este respecto se resaltan las siguientes obras en las cuales participó activamente la SAI: tarifas de servicio de acueducto, memoria explicativa del trazado de la carretera Yolombó–Segovia, Carretera Santo Domingo–Termales–Alejandría, y el proyecto de ley impuesto a títulos universitarios.

El papel consultivo de la SAI se venía consolidando gracias al aumento en la participación de obras públicas. En 1940, Jorge Pérez Romero le informó al Director general de Caminos Porcecito–Anorí y Porcecito–Amalfi, en el cual se encontraba la longitud construida y la cantidad faltante.15 En reunión de octubre de 1952 se informó de la partición de la SAI en los estudios de las carreteras Heliconia–Paso del Cangrejo y Fredonia–Puente Iglesias.16 También de las carreteras Caldas–Sinifaná y Caucasia–Ayapel.17 En 1950 el ingeniero Florencio Mejía V. realizó el trazado de la carretera Yolombó–Segovia18 y el mismo año Mi- guel Arbeláez S. llevó a cabo los estudios pertinentes sobre la carretera Santo Do- mingo–Termales–Alejandría. De igual manera, se discutió sobre la pavimentación de las carreteras Medellín–Yarumal; Medellín–Pintada – Virginia.19

La cuestión de los ferrocarriles se retomó con mayor fuerza en los últimos meses del año de 1946 cuando el gobernador de Antioquia, José María Bernal, le propuso a la SAI que le diera asesoría para el estudio de dificultades que venía presentando el Ferrocarril de Antioquia. Tal vez este fue el inicio del proceso de la venta del Ferrocarril.20

En este período los temas de interés de la SAI eran más variados que en años anteriores debido a las necesidades que estaba exigiendo la ciudad de Medellín. La ciudad, desde años atrás, venía presentando un crecimiento poblacional cons- tante. Además de las carreteras y los ferrocarriles era de gran importancia el agua. El 22 de agosto de 1946 el ingeniero Lucio Chiquito Caicedo dictó en el Club de Profesionales una conferencia sobre el nuevo acueducto de Medellín. En esa con- ferencia se conoció que el planeamiento y la construcción de ese proyecto se le iba a adjudicar a una casa extranjera, por lo cual la Sociedad aprobó una resolución recomendando al Municipio que abriera una licitación porque se consideraba que en el país existían casas capaces de llevar a cabo tal labor.21

Otras obras, en las cuales incursionó la SAI con mucho ímpetu, fueron las rela- cionadas con la producción de energía. Constantemente se abordaba el tema y se estudiaba por medio de debates, artículos y conferencias que dictaban sus socios. El 17 de noviembre, por ejemplo, el encargado de dictar la conferencia sobre elec- tricidad en el Hotel Nutibara, fue el ingeniero Gustavo Gutiérrez.22

Para cerrar esta década, nada mejor que echar una ojeada a los lineamientos y objetivos más importantes de la SAI para el momento. En los estatutos redactados en el año de 1947 se encontró que la Sociedad buscaría:

 

  • Trabajar por el mejoramiento de las condiciones económicas y culturales del gremio de los ingenieros.
  • Contribuir  al  estudio  y  solución  de  problemas  técnicos  y  económicos  de

Antioquia.

  • Fomentar la organización de cooperativas para facilitar la adquisición de vi- vienda de los ingenieros.
  • Organizar servicios de mutualidad y asistencia social que garanticen a los inge-

nieros pensiones de retiro, auxilios de desempleo y de enfermedad.

  • Llevar registro de actividades profesionales de los ingenieros.23
  • Publicar un Boletín Técnico de la Sociedad como órgano de publicidad para los

trabajos de los socios e información sobre la marcha de la sociedad.

  • Obtener de los gobiernos que se tenga a la Sociedad como entidad consultiva al igual que en otros departamentos y lograr que se le pague por este concepto.
  • Obtener una oficina central.
  • Organizar conferencias técnicas y películas que se darán mensualmente.
  • Trabajar  por  el  mejoramiento  de  la  profesión  y  vigilar  el  ejercicio  de  la ingeniería.

Las Juntas Directivas de la SAI

 

Miembros 1945 – 1948

Carlos Ochoa U.

Francisco Arango Arango

Ignacio Ospina Cárdenas

José María Bernal

Lucio Chiquito Caicedo

Peter Santa María Álvarez

Fuente: ASAIA, Próspero Ruiz R., Informe del Secretario Tesorero de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros a la Asamblea General de Socios, Medellín, 13 de febrero de 1948, archivo No. 4800011.

1950–1960

En la década de los años cincuenta sucede algo extraordinario: la SAI tiene un impulso maravilloso que la posiciona como una de las instituciones más impor- tantes del Departamento e incluso del país, no sólo porque toma parte en las deci- siones más trascendentales de diferentes ámbitos, como el político y el económico, sino porque participa en un número de obras de infraestructura que crece expo- nencialmente, lo cual le va a dar el poder de pronunciarse e intervenir en la mayor parte de las acciones relacionadas con el desarrollo de Antioquia.

En esta década uno de los asuntos de mayor importancia fue el de la participa- ción en la venta del Ferrocarril de Antioquia y la realización de estudios sobre el funcionamiento adecuado y eficiente del sistema ferroviario del Departamento.

En 1958, luego de concienzudos estudios, se decidió que el Ferrocarril había que venderlo. En reunión del primero de agosto, el presidente de la Sociedad sometió la propuesta a votación, la cual fue aprobada por 33 votos afirmativos contra 2 vo- tos negativos; el resto de los asistentes a la reunión se había retirado antes de votar. Una noche del mes de julio se concluyó que:

La Sociedad Antioqueña de Ingenieros, después de analizar cuidadosamente el negocio de venta del Ferrocarril de Antioquía a la Nación, lo encuentra conveniente para ambas partes, y se permite solicitar en forma respetuosa al Congreso de la República que emita su concepto favorable y propicie su pronta realización. Comuníquese la presente declaración al H. Presidente del Senado y al H. Presidente de la Cámara de Representantes.

Esta transacción permitió que los Ferrocarriles Nacionales, entidad que reem- plazó al Ferrocarril de Antioquia, despidiera a una cantidad de ingenieros como Horacio Molina, Marceliano Paz, Alberto Valencia y Eduardo Restrepo, aun cuan- do existía en el contrato de venta una cláusula de estabilidad del personal. El in- geniero Darío Tovar, director de la Seccional de Antioquia, argumentó sobre el despido de los ingenieros:

Con motivo de este evento el staff y la administración general necesariamente tienen que sufrir un cambio fundamental. Dentro de la nueva organización hay muchos empleados, profesionales, obreros y personal en general cuyas actividades no se adaptan y es necesario, en desarrollo de la organización general y en busca de una coordinación real en las actividades, prescindir de sus servicios. 26

Las otras obras de ingeniería a las cuales la SAI les dio mayor importancia en esta década fue la producción de energía, la construcción de vías y carreteras, los estudios geográficos y la educación en Ingeniería en las diferentes facultades de Medellín.

En cuanto al aspecto energético la SAI intervino en la reserva de energía del río Nare, el proyecto de agua y energía para Medellín y los relacionados con las tarifas mínimas para diseño de plantas eléctricas.

Fue de gran importancia el contrato celebrado entre el departamento de Antio- quia y la Sociedad para el estudio del Plan Vial en 1952–1953. Este proyecto dio bases muy precisas para el desarrollo progresivo y técnico de las carreteras del Departamento en la segunda mitad del siglo XX.27 Gracias a la elaboración del Plan Vial de Antioquia, la SAI construyó un nombre y una experiencia en el aspecto que la hace hoy en día una de las autoridades en la materia.

Fuente: AFBPP, Gabriel Carvajal Pérez, Antiguo Peñol, Para la construcción de la Central Hidroeléctrica de Guatapé se hizo necesario inundar el casco urbano de los municipios de El Peñol y parte de Guatapé, con la intención de realizar un embalse con la suficiente capacidad para la producción de energía. Se observa la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, antes de ser sumergida en su totalidad. El municipio de El Peñol fue trasladado a una nueva cabecera municipal, y desde entonces se diferencian como antiguo y nuevo Peñol, El Peñol, 1960.
Fuente: AFBPP, Gabriel Carvajal Pérez, Empresas de Medellín–Nare. Se observa obra de construcción del embalse Peñol Guatapé, El Peñol, 1976.

La SAI, en su labor de entidad consultiva del Estado, ya venía entablando un diálogo con los ministerios, pero con mayor dedicación con el Ministerio de Obras Públicas. Por ejemplo, en el año de 1952 se le pedía a la Sociedad que diera un informe de estudios sobre las carreteras del Departamento para la elaboración de uno de los proyectos más importantes de la época, el Plan Vial.28 A este respecto la SAI respondió lo siguiente:

Zona del Norte: La primera necesidad que se debe atender y procurar la más rápida solución es la carretera San Andrés–Ituango pues es bien sabido de to- dos, la importancia y el aislamiento en que se encuentra este municipio… En segundo lugar de importancia, considera la Junta que debe ocuparlo el sector Limón–Sofía teniendo en cuenta que no se debe suspender la construcción de Porcesito–Santiago… En esta forma queda empalmado el tramo Sofía–El Tigre con el resto de la red del Departamento. Cuando el tráfico lo justifique, se debe estudiar el empalme directo por la cuchilla para obtener así un acor- tamiento y un mejor alineamiento de la vía. El tercer lugar debe ocuparlo el sector El Tigre–Remedios. Por último, en cuarto lugar debe figurar el proble- ma conjunto de Amalfi y Anorí. La Junta considera que debe continuarse la construcción de la carretera partiendo de “El Pichón”, hasta “La Cancana”…

Zona del Oriente: La Junta había iniciado estudios en el sector San Carlos– Nare pero no fue posible concluirlos por razones de orden público, no obstan- te, consideran que cuando ésta sea posible se debe estudiar para ver la manera de llevar una vía al Magdalena y así abrir tierras nuevas para los agricultores de Oriente.

Zona del Sur–Oeste: En esta zona no se han terminado estudios aún pero la Junta conceptúa que con la proposición de la reunión de agosto 12 del presen- te año, que le fue enviada a Ud. sobre la carretera Peña Lisa–Puente Dolores o Tacamocho–Tarso–La Leona–Pueblo Rico–Jericó–La Isabela–Támesis, queda bien servida la región.29

En este período la SAI participó en las asesorías, estudios y veedurías de las carreteras Medellín–Don Diego, Concepción, camino San Vicente–Concepción, So- fía–Yolombó–Remedios; carretera a Amalfi y Anorí, troncal Medellín–Cartagena; carretera de San Carlos–Puerto Nare; Entrerríos–Santa Rosa, Medellín–Valdivia– Caucasia; Remedios–Yondó, las vías a Concepción por Barbosa y Hatillo, y la vía a Anorí–Dos Bocas, entre otras.30

La Sociedad también participó en el proyecto de la autopista Medellín–Bogotá. En 1956, Alfonso Upegui manifestó en una de las juntas que la obra de la Autopista Medellín–Bogotá, no sólo era una importante vía nacional, sino que era de máxi- ma urgencia para el desarrollo industrial de Medellín, porque la comunicaba con un transporte rápido y económico a la zona de mayor consumo del país, dando

facilidad a sus industrias para competir ventajosamente en esos mercados. Luego de esta intervención el ingeniero Alberto Vásquez, “…en una brillante exposición, demostró que era antieconómica la construcción de la llamada autopista por no justificarse por ahora”. La carretera no se construyó hasta la década de los setenta y se puso en funcionamiento en el año de 1978.31

Las Juntas Directivas de la SAI

Miembros 1951

Miembros 1953

Miembros 1955

Miembros 1958

Alberto Puerta

Abraham Kertzman

Carlos Gutiérrez Bravo

Fabio Orozco

Alberto Vásquez Restrepo

Alberto Villa

Félix Mejía

Guillermo Hincapié

Orozco

Bernardo Duque

Alejandro Londoño

Francisco Eladio Restrepo

Guillermo Toro Gómez

Fernando Gómez

Boris Lerner

Guillermo Hincapié

Orozco

Gustavo Wills

Francisco E. Restrepo

Camilo Ospina

Ignacio Arango Álvarez

Ignacio Arango Álvarez

Francisco Mira

Camilo Restrepo Montoya

Julián Cock Arango

John Arango Osorio

Gustavo Gutiérrez

Carlos Cadavid

Oscar Restrepo D’Alemán

José Tejada

Gustavo Mesa

Eliseo Moreno

Pablo Agudelo

Lucio Chiquito Caicedo

Humberto Wills

Fabio Orozco

Pedro Germán Uribe

Oscar Restrepo D’Alemán

Ignacio Ospina Cárdenas

Félix Mejía

Víctor Suárez Vásquez

Rafael Betancur

Jorge Arango

Fidel Gónima

 

Raúl Alberto Isaza

Jorge Pérez R.

Francisco E. Restrepo

 

Rodrigo Restrepo

Londoño

Jorge Uribe Jaramillo

Germán Arbeláez

 

Víctor Suárez Vásquez

Juan J. Montoya

Germán Orozco

   

Juan Parra P.

Gilberto Melguizo

   

Julio O. Córdoba

Gilberto Ospina Palacio

   

Lucio Chiquito Caicedo

Guillermo Gaviria E.

   

Luis Jiménez

Gustavo Mesa

   

Luis Peláez

Gustavo Wills

   

Manuel T. Yepes

Héctor Isaza

   

Peter Santamaría Restrepo

Hernán Arango Mejía

   

Rafael Peláez

Humberto White

   

Víctor Suárez Vásquez

Jorge Gómez

   
 

Juan J. Montoya

   
 

Julián Cock Arango

   
 

Justiniano Raigosa

   

Miembros 1951

Miembros 1953

Miembros 1955

Miembros 1958

 

León Sánchez

   
 

Manuel José Solís

   
 

Óscar Restrepo D’Alemán

   
 

Pablo Agudelo

   
 

Rafael Machado

   
 

Rubén Piedrahíta Arango

   
 

Víctor Suárez Vásquez.

   
Fuente: ASAIA, Actas de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros, Medellín, 1951-1958.

1960 – 1970

En la década de 1960–1970 los temas de interés seguían sien- do las vías y carreteras, ferrocarriles, energía y educación. Sin embargo, la SAI empieza a dar más importancia a otros asun- tos, mencionados en los estatutos de 1947, para mejorar las con- diciones económicas de los ingenieros. Se funda la Cooperativa de Ahorro y Crédito de la SAI, y se hacen alianzas con la Coo- perativa Nacional de Ingenieros Limitada. La Sociedad había consolidado sus frentes de consultoría e intervención en obras de infraestructura y ahora incursionaba en otros sentidos, se es- taba transformando de acuerdo con las necesidades mutuales de los ingenieros y las posibilidades que le estaba planteando el momento.

Archivo Fotográfico de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos, Inauguración Cooperativa de Consumo, Medellín, junio de 1964. De izquierda a derecha: Contador y primer auditor J. Bernardo Calle, Ing. Alberto Piedrahíta Muñoz, promotor de Consumo y primer Gerente; Ing. Guillermo Hincapié Orozco, Presidente del Consejo de Administración de Consumo, Gerente de Camacol y miembro de Junta de la SAI; Víctor Suárez Vásquez promotor entre las Asociaciones gremiales profesionales de Antioquia; Monseñor Víctor Wiedeman Vicario General Arquidiócesis de Medellín; Mario Aramburu Restrepo, Gobernador de Antioquia. Fernando Gómez Martínez presidió las primeras asambleas de Consumo en el local de San Benito.

Historia de la SAI Foto 5

Además, los socios y la junta directiva empezaron a intere- sarse por la realización de estudios más concienzudos y elabo- rados que pudieran encarrilar a Antioquia por las correctas vías del desarrollo. Por primera vez se hacen estudios sobre la apli- cación de los métodos de planeación como la CPM y PER a la industria de la construcción, lo cual se va a reflejar en estudios de reformas sociales y urbanas que posicionarán aún más a la SAI en la toma de decisiones sobre infraestructura en las décadas siguientes.

Fuente:  AFBPP,  Gabriel  Carvajal  Pérez,  Construcción  de carretera a Yarumal, 1968.
Fuente:  AFBPP,  Gabriel  Carvajal  Pérez,  Construcción  de carretera en Donmatías, Antioquia, 1968.

En este período la SAI empezó a estudiar las problemáticas que giraban en torno a la vivienda en Medellín. En 1963, el ar- quitecto Rafael Machado presentó una propuesta en la cual so- licitaba la colaboración de la Sociedad para hacer efectivo un plan de vivienda que ayudara a solucionar la crisis que venía viviendo la ciudad. Luego del debate, en esta reunión se encontró que:

El verdadero problema de la vivienda consiste en la gran cantidad de requisitos que la municipalidad exige con relación a la vivienda, lo que hace que proliferen los barrios piratas en la ciudad. Al respecto de lo anterior el Ingo. Restrepo D’A. manifestó que esta serie de requisitos, como también la exigencia en el estricto cumplimiento de los mismos era norma de todas las grandes urbes y anotó que este parece ser el precio de la tecnificación en las grandes ciudades.

Otra obra en la cual intervino la SAI en la década de los sesenta fue la remodelación del Parque de Berrío. En 1966 el ingeniero Darío Valencia planteó, en una de las reuniones de la junta directiva, su preocupación por la manera como el municipio de Medellín y el Banco de la República venían ejecutando la remodelación del Parque de Berrío, por lo cual se creó un Comité que estudiara detalladamente el problema y rindiera un informe a la junta del modo más eficaz de participar en la solución de este asunto. La comisión fue integrada con los Inge- nieros Jaime Muñoz D., Alberto Vásquez R. y José María Bravo B. Además, se comisionó al ingeniero Darío Valencia para que redactara una declaración de la SAI “…pidiendo el mayor es- tudio posible de tan delicado asunto y ofreciendo el servicio de organizar mesas redondas, publicaciones y demás modos de enterar correctamente a la ciudadanía”.

Fuente: AFBPP, Gabriel Carvajal Pérez, Parque Berrío, localizado en el centro de la ciudad de Medellín. Al costado izquierdo en el cruce de la calle Colombia con carrera Bolívar, se observan los trabajos de demolición que darán paso a la construcción del Banco de la República, Medellín, 1967.

Educación

En cuanto a la educación, resalta la comisión permanente de asesores de la SAI que ayudaron a la construcción de pensum y programas de materias para el naciente Instituto Politécnico en el año de 1964. La Facultad Nacional de Minas también puso su parte en esta labor, colaborando con información y estructuración de los cursos de Topografía y de Ayudante de Ingeniería —o Técnico constructor, como se llamaría después—.

Pero el aporte más importante sobre educación que hizo la SAI en esta déca- da se dio en el año de 1968 cuando era presidente el ingeniero Óscar Restrepo D’Alemán. Se realizaron una serie de reuniones con los decanos de Facultades de Ingeniería y Jefes de Planeación de las diferentes universidades con el propósito de conocer los programas que se venían dictando y los futuros planes de los distintos centros docentes en cuanto a la enseñanza de la Ingeniería, en las cuales se concluyó:

  • Se están adelantando en las diferentes universidades planes de desarrollo, pero en ocasiones no existe la coordinación necesaria por la limitación de recursos.
  • Hay escaso diálogo interuniversitario lo que reduce el intercambio de información y colaboración de centros docentes.
  • Por este motivo la SAI propuso construir una comisión interuniversitaria para mejorar los aspectos arriba mencionados.35

El proteccionismo o el temor al otro

En los primeros años de la SAI el proteccionismo frente a empresas constructoras extranjeras que se quedaban con las licitaciones de grandes infraestructuras, fue un tema central. De cierta manera las grandes obras de Antioquia en las primeras décadas del siglo XX fueron realizadas por firmas extranjeras, debido en parte a que los ingenieros nacionales no contaban con la preparación ni con el equipo necesario para llevar a cabo tales misiones. La SAI se puso al frente de esta situación y en varias ocasiones alegaron que si no se contaba con la preparación, había que aprender eso que se desconocía, y que si no se contaba con el equipo pues había que comprarlo, pero que los grandes contratos no se los podían seguir adjudicando a las firmas extranjeras; esta situación permitía ver nuevamente una de las misiones principales de la SAI, proteger a la Patria.

En los años sesenta el problema de la participación de firmas extranjeras en las grandes obras de Antioquia seguía vigente, y las razones eran las mismas: limitaciones en tecnologías, conocimientos, metodologías que se traducían por supuesto… en precios. Un ejemplo que puede ilustrar la situación se podía observar en el Tercer Desarrollo de Guadalupe, la hidroeléctrica que fue encomendada a firmas extranjeras. En 1960, a este respecto se expresó la SAI de la siguiente manera:

No es por lo que nos afecta directamente, sino por lo qua representa en cuanto a la manera como miramos los colombianos los asuntos que afectan el futuro del país. No es lógico ni justo que se importen compañías extranjeras para hacer obras que podemos hacerlas los nacionales. La Sociedad Antioqueña de Ingenieros ha tenido la oportunidad de ratificar este mismo punto de vista cuando el contrato con la British Tobacco; Coltejer y Fabricato y casi todas las industrias nuestras no existirían si el pueblo no hubiera aceptado pagarles más caros sus productos, cuando aún no habían desarrollado su técnica ni sus instalaciones. Y más grave aún, cuando el país no producía la materia prima y la maquinaría había que importarla. En el caso de Guadalupe teníamos la maquinaria, y ni siquiera trabajando, sino parada. Yo calculo muy cerca de 40 millones de pesos, si no más, la maquinaria de construcción de obras públicas de propiedad de las firmas antioqueñas solamente, que está paralizada por falta de trabajo. Sin embargo se llamaron empresas extranjeras a hacer la obra y ellas tuvieron que traer más maquinaria del exterior. ¿Hay Lógica? (…) Es la diferencia de cotizaciones entre los proponentes extranjeros y los autóctonos (…) De ahí que hayamos pedido a las Empresas Autónomas de Medellín que nos dejen examinar en qué forma están trabajando las Compañías extranjeras. Si es que saben cosas raras y distintas sobre la manera de adelantar estos trabajos tenemos que aprenderlas. 

Fuente: AFBPP, Gabriel Carvajal Pérez, Proyecto Guadalupe, Trabajos realizados al túnel de conducción, que con 6.4 kilómetros de largo, cumplía con la función de captar las aguas de la Central Hidroeléctrica de Guadalupe III y conducirlas hasta Guadalupe IV, hidroeléctrica que comenzaría a funcionar en el año 1984 localizada entre las poblaciones de Amalfi y Anorí, Amalfi, 1984.

Esta problemática les permitió ver claramente la necesidad de construir una legislación que protegiera el ejercicio profesional. Pero también era necesario proteger la industria de la construcción colombiana…

¿Hay derecho, hay razón, hay lógica, para que el país deje inactiva una cantidad de maquinaria que vale centenares de millones de pesos para llamar compañías extranjeras a que traigan nueva maquinaria y a que expongan sus utilidades? ¿Podrá pensar alguien honestamente que se pueda hacer patria a base de entregar nuestras posibili- dades de adquirir experiencia y de formar capitales a las exigencias internacionales? 

El gremio y la planeación del desarrollo

Para planear el desarrollo del Departamento, tomar decisiones y luego ejecutar los proyectos era necesario organizar al gremio, es por eso que la SAI tuvo mucho que ver con la regulación de la profesión. Se impulsó la creación de nuevos pro- gramas, se modificaron otros, se asesoraron facultades y se dictaron numerosos cursos y conferencias que ayudaron a direccionar la formación académica y profe- sional de los ingenieros en Antioquia.

En 1963 los miembros de la SAI estaban totalmente convencidos de que la base esencial del progreso eran los hombres; por eso había que estimular sus iniciativas, sus conocimientos y había que prepararlos para la competencia internacional, era necesario dotarlos de elementos que los protegieran de los agentes extranjeros. Así como se protegía la industria manufacturera, se pedía que fuera protegido el sector laboral de los ingenieros y las empresas constructoras. 

La SAI, además, hizo todo lo posible para convencer a los ingenieros para que se tuvieran confianza y se sintieran capaces de crear, de progresar, de dar las so- luciones adecuadas a los problemas colombianos. De igual manera infundieron en sus asociados la idea de que el trabajo es riqueza y que con él se contribuía a com- batir la pereza, el ocio, el afán desmedido por el dinero y el éxito fácil. 39

Estos ideales encajaron perfectamente con el contexto de los años sesenta, pues el incremento poblacional de Medellín hizo que los problemas crecieran y los in- genieros debían dar solución a muchas de estas problemáticas. Era necesario cons- truir escuelas, hospitales, centros de salud, dotar de adecuados servicios públicos a la población, vías de comunicación y mejorar esencialmente las existentes, por lo cual el campo laboral de los ingenieros fue amplio.

Los cursos de capacitación y actualización de la SAI

En 1961 se empiezan a dictar cursos de Concreto Reforzado por los ingenieros Ignacio Arango, Humberto Velásquez y Luis Guillermo Restrepo. Diseño y construcción de alcantarillados y acueductos; y Computadores Electrónicos, dictado por funcionarios de la IBM.41 En 1962 el ingeniero químico, Gabriel Poveda Ramos, dictó un curso avanzado de Matemáticas y Luis Guillermo Restrepo dictó uno sobre Sistema reticular celulado.

Otros ejemplos de la capacitación académica que la SAI brindó a los ingenieros fueron los siguientes: en 1967 se dictó el Seminario sobre Movimiento de la cooperación, por Marco Antonio Mansilla y Alberto Piedrahíta Muñoz. En 1968, uno sobre Contabilidad Nacional, dictado por Félix John Moreno. Luego se ofrecieron dos cursos de Oratoria Aplicada por Rober- to Rosero H. El curso de Funcionamiento y mantenimiento de vehículos de José Raúl Baena R., que se sirvió en la facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad Pontificia Bolivariana, y el curso de Lagunas y zanjas de oxidación por Jairo Ramírez Medina, además del de Diseño moderno de estructuras de con- creto, dictado por Jaime Muñoz Duque.

El aspecto ético

Un elemento de gran importancia en este período fue la formación ética de los profesionales, por eso se creó un Tribunal de Honor. En octubre de 1966, el Presidente, Ingeniero Óscar Res- trepo D’Alemán, propuso a los miembros de la junta estudiar la posibilidad de crear un Tribunal de Honor permanente para juzgar los problemas relacionados con la Ética Profesional. “Tal Tribunal estará compuesto probablemente por 3 socios, ojalá expresidentes, y sus labores serían independientes de la Junta

Fuente: AFBPP, Gabriel Carvajal Pérez. Acueducto paso del puente Guayaquil, Trabajos realizados por las Empresas Públicas de Medellín, para la adecuación del acueducto a su paso por el Puente de Guayaquil, Medellín, 1967.

Directiva; la creación de él implicaría una reforma estatutaria. La anterior iniciativa recibió el pleno apoyo de los asistentes.”

Si no se cumplía con las normas impuestas el infractor sería sometido a un tribunal donde muy probablemente perdería su derecho a practicar como ingeniero.

Las Juntas Directivas de la SAI

1970–1980

En los años que van de 1970 a 1980, el problema de los fe- rrocarriles siguió vigente. La participación e intervención en proyectos de energía eléctrica iba en aumento. Las asesorías en construcción de carreteras y aeropuertos se incrementaron. Algunos proyectos notables fueron la veeduría al Aeropuerto Olaya Herrera, la asesoría para la desviación de la Troncal de Occidente, el diseño de una metodología de tráfico de carga por carretera, la redacción del proyecto de ley para la creación del Fondo Eléctrico Nacional y el proyecto de ley de sobretasa al servicio de energía eléctrica.

Fuente: AFBPP, Gabriel Carvajal. Panorámica del Aeropuerto Olaya Herrera, antigua terminal aérea de Medellín, capital del departamento de Antioquia, Medellín, 1973.
Fuente: AFBPP, Gabriel Carvajal Pérez, Vista aérea de la troncal Medellín – Santuario, en la Autopista Medellín – Bogotá, construida en la década de 1970 para simplificar el camino entre las ciudades de Medellín y Bogotá, Medellín, 1971.

En cuanto a la educación en ingeniería, un tema trasversal en sus cien años de historia, la SAI advertía los cambios que se estaban presentando desde mediados del siglo XX cuando empezaron a fundarse una gran diversidad de programas de diferentes ramas de la ingeniería. En una de sus disertaciones se afirmaba que tal vez era inconveniente que en Colombia se estuviera presentando una excesiva especialización en la preparación de los ingenieros “…hasta el grado actual de ex- pedir veintisiete (27) títulos universitarios en Ingeniería”. Además, argumentaba que los problemas en la enseñanza de la Ingeniería eran graves, especialmente en los contenidos, orientaciones y métodos de los programas curriculares; se criticaba el hecho de enseñar “…tecnologías sofisticadas copiadas de los países industria- lizados, con mano de obra cara, con exceso de capital, a escalas de producción enormes y muchas veces sobre inventos patentados, olvidándose de que es para ingenieros colombianos que debemos enseñar la Ingeniería, orientar las investigaciones y hacer ciencias básicas fundamentadas, con nuestros propios recursos”.

En este período la Sociedad le prestó más atención al funcionamiento de la educación que en décadas anteriores, en parte por el crecimiento del número de facultades de Ingeniería y de ingenieros que se estaban graduando. Un ejemplo de ello fueron las relaciones que se tejieron entre la SAI, EAFIT y la Universidad de Antioquia. En 1979 los directivos de la mencionada Escuela hicieron una visita a la SAI para dar a conocer los planes que estaban desarrollando en el área de la Ingeniería. El ingeniero Luis Guillermo Sanín Arango hizo un recuento histórico del desarro- llo de la Escuela, destacando las circunstancias que llevaron a la creación de las carreras de Ingeniería de Sistemas e Ingeniería de Producción. También informó sobre la investigación que se venía realizando con miras a definir la posibilidad de crear otras carreras: Ingeniería Civil, Ingeniería Mecánica e Ingeniería Energética. Los Ingenieros Orlando Prada y Darío Restrepo expusieron luego la forma como venían funcionando, y los objetivos que se pretendían con las carreras a su cargo.

Ese mismo año se hicieron reuniones con los directivos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia para estudiar su funcionamiento y las perspectivas de la Facultad como parte del programa integral que estaba adelantando la SAI junto con la Sociedad Colombiana de Ingeniería, SCI. El Ingeniero Álvaro Gaviria Ortiz dio cuenta de los procesos históricos vividos en la Facultad desde su fundación en el año de 1944. De igual manera, Gaviria expuso que en ese momento se ofrecían los programas de Ingeniería Química, Ingeniería Industrial, Ingeniería Mecánica, Ingeniería de Metalurgia, Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Electrónica, Ingeniería Sanitaria. El número de estudiantes matriculados a la fecha era de 3.500 y se contaba con una capacidad de admisión de 600 estudiantes por semestre. Gaviria afirmó en esta reunión que para la Facultad que representaba no era importante crear más programas de Ingeniería, porque venían trabajando en el mejoramiento de los existentes de acuerdo con las necesidades del país. Para terminar el ingeniero presentó la intención de crear programas de posgrado y para ello se estaban desarrollando cursos de educación continuada para adquirir la experiencia necesaria.

El desempleo en la ingeniería

Luego de revisar la información de archivo de la Sociedad se encontró que en la década de los setenta se presentó uno de los primeros momentos en los cuales el fantasma del desempleo le dejó ver su cara a los ingenieros de Antioquia. Antes de 1970 la gran mayoría de los ingenieros tenían empleo gracias a las grandes obras de infraestructura que se venían realizando. Incluso antes de graduarse, los estudiantes de Ingeniería eran reclutados por los empresarios, razón por la cual muchos no se graduaban; un ejemplo claro fue la graduación colectiva que se efectuó en 1939 en la Facultad Nacional de Minas, cuando se graduaron 255 ingenieros que no habían recibido un título profesional porque para acceder a un empleo no lo necesitaban. El desempleo que empezó a presentarse se debió, en parte, a la creciente oferta de programas de pregrado en Ingeniería en diferentes universidades de Antioquia y del país. No se olvide que en la segunda mitad del siglo XX nacieron la Universidad Pontificia Bolivariana, EAFIT, La Escuela de Ingeniería…, sólo por mencionar algunas de las más importantes.

En 1977 el ingeniero Tiberio Escobar Restrepo, en Junta Directiva de la SAI, manifestó su preocupación por la problemática en la ciudad y pidió a los miembros de la Junta que opinaran sobre las acciones que podría desarrollar la Sociedad. La primera fue hacer una encuesta entre los principales empleadores sobre sueldos actuales en sus empresas y un estudio de las reglamentaciones, especialmente las de Planeación Municipal, para ver si se estaban cumpliendo y verificar que al fren- te de las obras estuvieran laborando ingenieros o arquitectos con título.

La SAI continuó trabajando en este sentido y en 1989, cuando el problema había tomado una dimensión mayor, el ingeniero Guillermo Gómez del Barco presentó el programa de Recursos Humanos de la SAI a un buen número de empresarios de la ciudad. Gómez del Barco venía haciendo un análisis del desempleo desde años atrás. Lo que había encontrado era que el desempleo profesional era demasiado como para que el país lo asumiera, debido a que no existía un desarrollo suficiente, es decir, no había plazas para tantos ingenieros que estaban egresando de las universidades… (Cualquier parecido con la realidad actual es “pura coincidencia”).

Había que propiciar el desarrollo. La estrategia central de la SAI luego de las disertaciones de rigor fue infundir en los ingenieros jóvenes la idea de: “No busque empleo, créelo usted mismo”. Además, se planteó una agenda para diagnosticar y fomentar el empleo ingenieril. El punto más importante estaba dirigido a crear empresas, que el ingeniero planteara ideas, luego la SAI ayudaría a materializar los proyectos. Los cimientos que apoyaron esta campaña fueron los siguientes:

  • Programar una reunión con las Asociaciones Profesionales de Ingenieros.
  • Conseguir información de los profesionales desempleados con su trayectoria profesional.
  • Formar un banco de recursos humanos con clasificación de aptitudes técnicas y humanas.
  • Promover en la industria la vinculación de los profesionales.
  • Acoplar programas de especialización en el interior o en el exterior con la ayuda de Embajadas e Icetex y promover becas con la ayuda de la industria, universidades, etcétera.
  • Elaborar un incentivo de actividades industriales o comerciales que no existen en el país o que estén insuficientemente atendidas, con el fin de generar el desarrollo.
  • Diseñar programas de producción o microempresas que necesiten crearse en el país.
  • Establecer claramente los recursos económicos que existen para emprender estos programas y estimular el apoyo económico para ellos.50

El primero de enero de 1971 la SAI cambió su nombre por el de Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos. La Sociedad pasaba a integrar a los profesionales de la ingeniería en todas sus ramas y la de arquitectura del departamento de Antioquia. Desde tiempo atrás se venía pensando en la conveniencia de incluir arquitectos a la Sociedad para contar con más fuerza, ya que eran un grupo de profesionales muy cercanos a la ingeniería. De esta manera se podrían enfrentar metas comunes, defender los gremios profesionales ante circunstancias adversas, brin- dar una mejor prestación de servicios y en general, cumplir con los lineamientos estipulados en los estatutos de la Sociedad. Además, luego de estudiar la historia de la SAI desde su nacimiento hasta la década de los setenta, queda claro que uno de sus frentes con mayor fuerza eran los estudios de obras civiles, un campo en el cual los arquitectos tenían un papel imprescindible.

Las Juntas Directivas de la SAI

Miembros 1970

Miembros 1973

Miembros 1975

Miembros 1978

Alberto Piedrahíta Muñoz

Alberto Naranjo Correa

Alberto Piedrahíta Barrientos

Álvaro Vásquez Osorio

Álvaro Londoño White

Alberto Piedrahíta Muñoz

Alberto Piedrahíta Muñoz

Apolinar Restrepo

Álvaro Villegas Mejía

Carlos Arturo Flórez

Alberto Puerta

Eduardo Valencia Arbeláez

Ana Lucía Giraldo de Laurie

Cecilia Londoño Ramírez

Alonso Palacios Botero

Hernán Gutiérrez Isaza

Carlos F. Londoño

Ernesto Valencia E.

Carlos Arturo Flórez

Hernán Trujillo

Carlos Restrepo Arbeláez

Jaime Botero Hoyos

Cielo Monsalve

Jorge Ignacio Paz Parra

Darío Suescún Gómez

Jaime Ospina

Eduardo Valencia

José María Prada Girón

Eduardo Gómez Reyes

Jaime Ramírez Rivera

Ernesto Valencia E.

Juan Ignacio Sanín

Eduardo Valencia Arbeláez

José María Bravo Betancur

Hernán Gutiérrez Isaza

Neftis Cardona Tirado

Eurípides Mercado A.

José María Prada Girón

Jaime Ramírez Rivera

Norman Santander Restrepo

Francisco Arango Arango

Juan Ignacio Sanín

Jorge Ignacio Paz Parra

Pedro Juan Moreno Villa

Gabriel Poveda Ramos

Luis Fernando Mira

José María Bravo Betancur

Sergio Betancur Palacio

Guillermo Hincapié Orozco

Luis Jorge Berrío

José María Prada Girón

Tiberio Escobar Restrepo

Hernán González Restrepo

Octavio Roldán

Juan Ignacio Sanín

 

Jaime Botero Hoyos

Óscar Ospina

Luis Fernando Mira

 

Jaime Chavarriaga Merino

Pedro Juan Moreno Villa

Luis Guillermo Gómez

Atehortúa

 

John Arango Osorio

Sergio Betancur Palacio

Óscar Restrepo D’Alemán

 

José María Bravo Betancur

Víctor Mejía Toro

Pedro Juan Moreno Villa

 

Juan Ignacio Sanín

 

Sergio Betancur Palacio

 

Julián Toro Isaza

 

Tiberio Escobar Restrepo

 

Luis Jaime Fernández

Velásquez

 

Vladimiro Moreno Restrepo

 

Óscar Restrepo D’Alemán

     

Pedro Juan Moreno Villa

     

Sonny Jiménez de Tejada

     

Tomás Cipriano Montoya B.

     
Fuente: ASAIA, Actas de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos, Medellín, 1970-1978. 1980–1990

Entre 1980 y 1990, la SAI se centró un poco más en la veeduría de grandes proyectos de infraestructura. El 17 de enero de 1980, la Sociedad envió una comunicación a la Cámara de Comercio en el cual se enumeraban las obras que por su magnitud e importancia eran vitales para la región. Entre ellas estaba la vía Medellín–Bogotá, el Aeropuerto José María Córdoba, el Plan de Desarrollo de Urabá, el Tren Metropolitano de Medellín y el plan de El Poblado sobre valorización municipal.

En esta época las veedurías buscaron controlar programas de trabajo; parámetros físicos, para identificar cuales ítems de cada obra debían ser supervisados periódicamente con el fin de que se mostraran avances; parámetros financieros, para

Fuente: AFBPP, Gabriel Carvajal, Construcción del Aeropuerto Internacional José María Córdova. Los trabajos comenzaron en octubre de 1979 en el valle de San Nicolás, a 10 kilómetros del municipio de Rionegro y a 40 de la ciudad de Medellín. La obra fue finalizada en 1985, Rionegro, 1980.
Fuente: AFBPP, Gabriel Carvajal, Construcción del Aeropuerto Internacional José María Córdova. Rionegro, 1979.

controlar los desembolsos con destino a la obra; y, parámetros administrativos, para supervisar las labores que indicaran operatividad administrativa.

El grupo de trabajo elegido por la SAI, entregaba informes mensuales a la Junta Directiva que debía dar cuenta del avance de las obras, el flujo de dineros, y la operatividad administrativa cotejada con las medidas cuantificables con los programas definidos.

En este período la Sociedad jugó un papel muy importante en las obras que se llevaron a cabo en el aeropuerto José María Córdova y la carretera Medellín– Bogotá, dos obras que marca- ron hitos de gran importancia histórica para Antioquia gracias a la generación de empleo para los ingenieros y al desarrollo económico y social que brindaron a la región.

Otros estudios especializados sobre la posibilidad y viabilidad de construir obras en los diferentes ámbitos de la ingeniería estuvieron dirigidos a la planeación del espacio y el desarrollo económico del Departamento. Al respecto el director de Planeación de la Gobernación de Antioquia, Fernando Panesso Serna, afirmaba en una entrevista realizada en noviembre de 1980 que “…es innegable el deterioro de la calidad de vida en las gran- des ciudades colombianas”. Esa situación se manifestaba según Panesso, en la marginalidad, inseguridad, desempleo, déficit de transporte, vivienda y servicios públicos. En primera instancia, era necesario actuar para evitar el desborde del crecimiento de las urbes y buscar el reordenamiento de las áreas metropolitanas, mediante el fortalecimiento del proceso de planificación que permitiera definir las acciones prioritarias. Lo que se pre- tendía era crear una unidad territorial que fuera desde Caldas hasta Barbosa con un núcleo central que era Medellín, y que hubiera unificación de criterios para lograr la planeación y organización central.53

Algunos elementos que ayudan a entender los intereses de la SAI en esta década fueron: la elaboración de estudios sobre el Ferrocarril de Urabá; la conveniencia de integración de líneas férreas como el tramo Medellín–Cali; la conservación del Puente de Occidente; los estudios sobre la patología de los pavimentos en Medellín, sobre el Relleno Sanitario de la Curva de Rodas y el inventario de las necesidades en materia de infraestructura de transporte, entre otros.

Con respecto al Relleno Sanitario, la SAI manifestó en marzo de 1983 a la Cámara de Comercio que tenía conocimiento de numerosos estudios técnicos elaborados por firmas reconocidas, que después de muchos análisis del tipo de solución y ubicación llegaron a la conclusión de la conveniencia de un Relleno Sanitario en la Autopista Medellín–Bogotá. La SAI expresó el apoyo a esta decisión a la vez que llamó la atención sobre la urgencia de llevar a cabo dicho proyecto.

AFBPP, Gabriel Carvajal, Vista aérea del Aeropuerto Internacional José María Córdova, ubicado en el municipio de Rionegro, Oriente Antioqueño. Inaugurado en 1985. Se visualiza la pista de aterrizaje en el centro; al costado derecho, las instalaciones del aeropuerto, al fondo el paisaje conformado por montañas, Rionegro, 1985.
Fuente: AFBPP, Gabriel Carvajal, El Basurero Municipal, localizado en el Barrio Moravia, de la ciudad de Medellín. Fue creado en 1977 y cerrado en 1984 cuando pasa a convertirse en relleno sanitario Curva de Rodas. Se observa el sector donde se arrojaban las basuras y las familias de recicladores o basuriegos, que vivían de la recolección de desechos, Medellín, s.f.
Fuente: AFBPP, Gabriel Carvajal, Trabajos realizados al túnel de conducción entre la Central Hidroeléctrica de Guadalupe III y Guadalupe IV, Amalfi, 1983.

Las Juntas Directivas de la SAI

Miembros 1980

Miembros 1982

Miembros 1985

Miembros 1988

Alberto Piedrahíta Barrientos

Alberto Piedrahíta Barrientos

Álvaro Vásquez Osorio

Alberto Piedrahíta Barrientos

Alberto Piedrahíta Muñoz

Álvaro Vásquez Osorio

Ángela María Mejía

Álvaro Vásquez Osorio

Carlos Ignacio Restrepo

Arango

Ana Lucía Giraldo de

Laurie

Eduardo Valencia Arbeláez

Antonio Sierra Soto

Carmen Helena Zapata

Eduardo Valencia Arbeláez

Hernán Gutiérrez Isaza

Cipriano Londoño Naranjo

Fernando Panesso Serna

Gabriel Ospina

Johel Moreno Sánchez

Eduardo Valencia Arbeláez

Francisco Humberto

Cadavid

Horacio Pérez

John Arango Osorio

Gladis Arango Peláez

Hernán Trujillo M.

Johel Moreno Sánchez

José Alejandro Gaviria

del Río

Gustavo Duque Villegas

Johel Moreno Sánchez

Lucio Chiquito Caicedo

Lucía Villa

Hernán Darío Córdoba V.

Jorge Eliécer López

Luis Carlos Restrepo Arango

Lucio Chiquito Caicedo

Hernán Gutiérrez Isaza

Jorge Ignacio Paz Parra

Luis Fernando Mira

Luz Mary Álvarez Grajales

Johel Moreno Sánchez

Juan Ignacio Sanín

Luis Gonzalo Gómez Gómez

Manuel Vicente Zuluaga

Lucio Chiquito Caicedo

Luis Carlos Restrepo Arango

Óscar D’León del Valle

Martiniano Urrego G.

Zoraida María Muñoz Ch.

Omar Obregón Sanín

Sergio Betancur Palacio

Michel Hermelin Arbaox

 

Sergio Betancur Palacio

Tomás Elejalde Jaramillo

Óscar D’León del Valle

 

Tomás Elejalde Jaramillo

     
Fuente: ASAIA, Actas de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros, Medellín, 1980 – 1988.

1990–2000

En la década de los noventa el mundo en el cual había nacido la SAI se había transformado radicalmente, la ingeniería se había diversificado en decenas de ra- mas especializadas, las nuevas tecnologías, el acceso a computadores y a la Inter- net brindaron nuevas posibilidades; la sociedad exigía nuevas servicios y nuevas soluciones para nuevos problemas. Sin embargo, en esencia los objetivos de la SAI continuaron siendo muy similares a los de épocas anteriores:

  • Fomentar el estudio de las ciencias y sus aplicaciones en pro del desarrollo de la Ingeniería y la Arquitectura, como también del progreso de Antioquia y del país.
  • Velar por el cumplimiento de las disposiciones legales sobre protección de la profesión y porque se apliquen las debidas sanciones a los infractores.
  • Elaborar proyectos de ley sobre defensa profesional.
  • Propender por la formación científica, técnica y social de los Ingenieros y Ar- quitectos, estrechar los vínculos de confraternidad profesional y trabajar por el conocimiento mutuo de los afiliados.
  • Propender por la organización de servicios de mutualidad y asistencia social y económica para sus asociados.
  • Contribuir al estudio y solución de los problemas técnicos y económicos rela- cionados con la ingeniería.
  • Vigilar por el cumplimiento del Código de Ética Profesional y sancionar por los medios establecidos en los estatutos y el reglamento.55

En este período la SAI se pronunció y expresó su opinión sobre diversos asuntos aportando el análisis y diagnóstico y las posibles soluciones a toda situación relacionada con el ejercicio de la ingeniería y la arquitectura. Algunos de esos asuntos fue- ron: la obra de la vía las Palmas–Aeropuerto, el Plan de desarro- llo de Medellín, la venta de EDA, la interrupción de trabajos en la vía Barbosa–Cisneros, los riesgos geológicos en el Poblado y la reanudación de los trabajos del Metro.

Fuente: AFBPP, Autor Anónimo. Llenos de prueba, Ataguía, Porce II, Amalfi, 1996.               La SAI también realizó visitas técnicas a empresas y proyectos de Antioquia como los siguientes: Tren Metropolitano de Medellín, Proyecto Río Grande II, Metromezclas, Solla, Peldar, Simesa,  Mancesa,  Planta  de  Tratamiento  Manantiales,  zona petrolera de Cocorná, Cultivos Miramonte, El Colombiano, y el proyecto de restauración de la estación Medellín del Ferrocarril. En estas visitas se observaba cómo se daban los procesos de producción, construcción, administración, entre otros.

La política

El mundo político fue una prioridad de la agenda de la SAI en los años noventa. Se pretendía que los ingenieros jóvenes dieran importancia a la política y que incursionaran en ella de una manera activa.

En esta década la SAI realizó con frecuencia reuniones con ministros de Obras Públicas, de Transporte o en su defecto con los viceministros y secretarios de esas carteras, con gobernado- res y exgobernadores de Antioquia, con alcaldes, secretarios de valorización y planeación, empresarios, en fin… con las fuer- zas que de alguna manera son las responsables de impulsar las obras más significativas del Departamento y del país.

Una muestra del interés por incentivar y propiciar la par- ticipación de los ingenieros y arquitectos en la política fue la realización de los siguientes eventos:

  • Foro con los candidatos a la Alcaldía de Medellín: Gloria Cuervo, Óscar Peña Alzate y Omar Flórez Vélez
  • Foro con ingenieros y arquitectos candidatos a la Asamblea Nacional Constituyente. Intervinieron los colegas Juan Gó- mez Martínez, Evelio Martínez Ramírez e Ignacio Giraldo Molina.
  • Conferencia sobre la participación del arquitecto en la polí- tica. Dictada por el arquitecto Juan Guillermo Jaramillo Correa.58

La sede SAI

En los últimos cien años, la SAI se reunió en diferentes lu- gares de la ciudad de Medellín para llevar a cabo sus labores operativas y académicas. Primero se reunieron en 1913 en la Casa de Gobierno para inaugurar el nacimiento de la Sociedad y en los años siguientes a la fundación de la Sociedad las reu- niones se realizaron en la Escuela Nacional de Minas, lugar del cual surgió la idea de crear la SAI, y donde funcionó el grupo precursor: la Sociedad Antioqueña de Estudios de Ingeniería.

AFBPP, Fotografía Rodríguez, “Casa de Gobierno de la ciudad de Medellín”, construida por el doctor Mariano Ospina Rodríguez y adquirida durante la gobernación de Tomás Rodríguez. Lugar donde se construiría posteriormente el Palacio de la Gobernación y actual Casa de la Cultura Rafael Uribe Uribe, 1900
AFBPP, Manuel A. Lalinde, “Escuela de Minas”, La Escuela Nacional de Minas en Medellín se establece con la Ley 60 de 1886; fue fundada por Pedro Nel Ospina, con la asesoría del médico y geógrafo Manuel Uribe Ángel. Desde su creación, la Escuela constituyó un centro de formación permanente. En 1939 la Escuela Nacional de Minas se anexó a la Universidad Nacional de Colombia,

y desde entonces empezó a llamarse Facultad de Minas. Se observa la fachada de la institución, 1915 c.

AFBPP, Gonzalo Escovar, “Escuela de Minas”, 1924.

Luego en la década de los cincuenta la SAI arrendó oficinas en el edificio Gran Colombia Bemogú, que hoy es patrimonio histórico de Medellín, y que se encuentra ubicado en la carrera 51 No. 49-22, calle Colombia con carrera Junín.

En 1961, la Sociedad se trasladó al Edificio Pérez Cadavid, ubicado en Caracas con Palacé, calle 54 No. 50-12. Las oficinas se consiguieron en el mencionado edificio porque allí se con gregaban profesionales de diferentes ramas de la ingeniería, de diversas empresas y sociedades de gran importancia para la re gión como son: la Sociedad de Ingenieros Civiles, la Sociedad

Colombiana de Arquitectos, la Cámara Colombiana de la Construcción –Camacol–, la Aseguradora del Constructor, la firma Arcila Wills y Córdoba y la Asociación de Ingeniero Químicos de la Universidad Pontificia Bolivariana.59 La Junta Directiva de la SAI aprobó el traslado de las oficinas del edificio Gran Co- lombia Bemogú al nuevo edificio construido en la esquina de Palacé con Caracas en el mes de julio de 1961.

Esperamos con esta concentración de profesionales en una misma parte haya mayores contactos y mejores opor- tunidades para nuestros afiliados ya que por ejemplo, muchos de nuestros socios son de Camacol y entonces pueden pertenecer a diferentes comités de una y otra ins- titución sin mucha pérdida de tiempo en traslados, etc.60

A finales de los años sesenta la Sociedad se reunió también en la Casa del Ingeniero. Este lugar funcionó como sede para la SAI hasta 1974 cuando fue vendida. En el mes de febrero, el pre- sidente Pedro Juan Moreno Villa informó a la Junta Directiva que se había definido la negociación de la casa con la Compa- ñía Colombiana de Seguros y dio lectura a la carta compromiso donde figuraban los términos de la negociación. La casa estaba ubicada en la calle Caracas con la avenida Oriental (Calle 54 No 45-101) y se vendió por 3.400.000 pesos. La casa se entregó en el mes de agosto.

Luego en 1979 la SAI se ubicó en la carrera 50 No. 58-14, cer- ca del Centro Comercial Villanueva donde estuvo poco tiempo. Al año siguiente, en 1980 se trasladaron a la calle 71 No. 65-100 contiguo a Everfit y al Cerro El Volador, propiedad que compraron en 1989. Esa fue la primera sede propia de la Sociedad.

Ante el Notario 15, Dr. Jaime de Jesús Rivera D. se firmó la Escritura de la Nueva Sede de la Sociedad, el jueves 17 de agosto de 1989. Asistieron por parte de Confecciones Colombia los doctores Alberto Uribe Maya, Presidente y Rodrigo Espinosa, Secretario General. En representación de la SAI asistieron el Presidente Álvaro Vásquez Osorio, los Miembros de la Junta, Ingenieros Eduardo Valencia A., Lucio Chiquito C., Luis Guillermo Gómez A., Darío Ceballos B., Manuel Vicente Z., Hernán Gutiérrez I. y Marta Lía Naranjo J. Directora Ejecutiva. Se contó además con la presencia de los Ingenieros Johel Moreno S. y Guillermo Hincapié O., expresidentes de la Sociedad. 

AFBPP, Francisco Mejía, Edificio Gran Colombia Bemogú, ubicado en la calle Colombia con Junín en la ciudad de Medellín. Construido en 1947 por los arquitectos, Ignacio Vieira, Alberto Dothée y Federico Vásquez, 1950.

Desafortunadamente, tres años después, en 1992, la SAI fue víctima de un aten- tado que destruyó la sede. En junio de ese año el presidente de la Sociedad informó que se estaba demoliendo la casa que fue objeto del atentado. Así mismo informó que:

El Comité Financiero se reunió con el ingeniero Fabio Rico y se emprenderá una campaña para recolectar fondos en las empresas privadas. Para este efec- to se volvió a contar con el apoyo del ingeniero Horacio Pérez Correa.

Adicionalmente propuso a la Junta, de ser posible, establecer una cuota extra para los socios o un mecanismo que permita rápidamente recoger una suma importante para atender la emergencia de la sede. En este sentido la Junta Di- rectiva aprobó estructurar bien la campaña para considerarla en una próxima reunión y se escucharon algunas sugerencias como suscripción de bonos pro- sede o de cédulas a favor de la SAI.

Dos años más tarde la SAI hizo el negocio de las dos casas que hoy conforman la sede actual de la Sociedad. En 1994 se nombró un comité de búsqueda de Sede SAI conformado por el presidente Marco Alberto Jaramillo Guzmán, el vicepresi- dente Nelson Arango Yepes, el vocal principal Johel Moreno Sánchez y el director ejecutivo John Jairo Osorio Aguirre. La comisión encontró en el sector de Calasanz dos propiedades que con un mínimo de reformas y remodelaciones podrían con- vertirse en la sede para la SAI. 64

En el mes de septiembre se compraron las propiedades ubicadas de manera contigua sobre la carrera 81 A, una vía de doble calzada con separador. La primera casa es la No 48A-44, con 500 mts de área construida; y la segunda es la No 48A-50, con 400 mts de área construida. La nueva sede se dio al servicio de los socios el 1 de noviembre de 1994.65

Algunos elementos característicos de la SAI en la década de los noventa

La SAI contaba con un Fondo Acumulativo; una fundación de carácter gremial de carácter económico–social con personería jurídica propia, cuya dirección está a cargo de una Junta Directiva, presidida por el presidente de la SAI y un Director.

Entre las funciones del Fondo Acumulativo se encuentran los siguientes bene- ficios: presta sin ánimo de lucro asistencia social a los miembros de la SAI y a sus familias. Hace préstamos para situaciones urgentes, para adquisición de vehículo, de vivienda, seguro de vida y préstamos para viudas de socios.

 

 

Se creó el premio anual Fundación Fondo Acumulativo de la SAI consistente en la suma de $20.000.000 en efectivo para el socio que haya proyectado o ejecutado en el año inmediatamente anterior la obra material o haya elaborado el estudio de mayor mérito científico y técnico.

La SAI había conformado una serie de Comités Permanentes integrados por ingenieros de cada rama o especialidad de la ingeniería. Cada comité contaba con un coordinador de elección popular y un comité asesor que lo orientaba y lo asistía en la labor de coordinación de actividades relacionadas con su propio grupo.

La Sociedad recibía de las entidades públicas copia de los pliegos de licitación correspondientes a proyectos y obras de importancia. Luego daba aviso a sus so- cios por medio de las circulares a fin de que supieran que esta información estaba disponible en la Secretaría para consulta y estudio de los interesados. De manera similar sucedía con informaciones recibidas de otras sociedades, institutos… sobre contratos, cursos, conferencias, publicaciones entre otros de interés para los inge- nieros.

En cuanto a actividades mutuales se ofrecía agencia de viajes, descuentos en tiquetes y hoteles, adquisición de computadores, de vehículos, electrodomésticos, comercialización de parcelas de recreo, tarjetas de crédito, descuentos en cuota de manejo, red de descuentos, incluidas 177 entidades.66

La SAI cuenta con una biblioteca especializada. En este período se integraron las colecciones de propiedad de la SAI con las de Camacol, bajo una catalogación común, en un mismo local provisto de una cómoda sala para lectura, localizada en el mismo piso de las oficinas de la SAI.

En desarrollo de su labor académica la SAI continuó dictando conferencias que abordaban una gran variedad de temas en su ya célebres Martes de la SAI. Algu- nas de esas conferencias fueron: Vida y muerte del centro de Medellín; ¿Sabe usted cómo reconstruir los valores de su familia?; La Financiera de Desarrollo Territorial como mecanismo de financiamiento municipal; Actualización tributaria; Restaura- ción de edificaciones; Tuberías y estructuras metálicas corrugadas; La terminal de combustibles de Medellín; Recuperaciones estructurales; Motores de combustión interna; Hubo una vez un ferrocarril; El telemercadeo como apoyo en la actividad comercial; Evaluación de la calidad del aire en la zona urbana de Medellín; Trata- miento de desechos líquidos, Diseño de pavimentos por métodos racionales, De- sarrollo agroindustrial en el Suroeste antioqueño, Robótica; El impacto ambiental en la actividad constructora; El arquitecto y la política; El plástico reforzado como material estructural y el uso del policoncreto; Cultura y cambio organizacional, Recuperación del río Medellín; Sistemas de información geográfica; El sector ener- gético colombiano.

Además se dictaron numerosos cursos técnicos de capacitación como los si- guientes: Seminario de gerencia de proyectos: alta gerencia; Seminario Los costos y la toma de decisiones en los proyectos inmobiliarios; Seminario Matemáticas Financieras para profesionales no financieros; Actualización en Derecho Laboral; curso Programación y control de proyectos con herramientas de la Administración de Proyectos; Seminario La recuperación de la ciudad construida; Seminario Taller en gerencia de proyectos; Seminario Gerencia de proyectos de construcción; Se- minario Aplicación del estatuto de planeación; Usos del suelo, urbanismo y cons- trucción; Seminario Avances en el desarrollo de la tecnología del beneficio del café; Curso básico de escultura.

En abril de 1999 se constituyó la Corporación para el Progreso de la Ingeniería y Arquitectura de Antioquia –CORPOSAI–, para fortalecer económicamente la So- ciedad.

La Corporación, una entidad independiente de la Sociedad, se dirigió de la si- guiente manera: la Asamblea General de Socios, como suprema autoridad de la Corporación. El Presidente de la Corporación, que también era el de la Junta Di- rectiva de la SAI; la Junta Directiva de la SAI; el Vicepresidente Administrativo; El Vicepresidente Técnico; La Secretaría General, que era la Dirección Ejecutiva de la Corporación; los Coordinadores de Capítulos y los Coordinadores de Comisiones Permanentes.

Sus objetivos fueron los siguientes:

a. Colaborar con la SAI, a través de la formación o creación de fondos económicos, pudiendo en tal evento hacer captación de dinero y entregárselos a título de mutuo, previa obtención de los permisos y licencias legales pertinentes de las autoridades competentes para el efecto.

b. Implementar planes, programas y proyectos para la edición de libros, folletos y demás publicaciones con el fin de ofrecerlos en venta, adquirirlos para su uso o para terceros, o bien, para ser destinados a la biblioteca de la SAI.

c. Hacer publicaciones de libros y revistas que contribuyan a mejorar la calidad de la ingeniería y la arquitectura y la preparación académica de los socios de la Corporación.

d. Ejecutar funciones de agente o comisionista, de cualquier tipo de bienes mue- bles o inmuebles y de servicios, con la finalidad de obtener fondos, producto de comisiones y porcentaje de participación en venta de bienes y servicios, que incrementen los fondos económicos de CORPOSAI.

e. Crear bolsas de empleo con el fin de proveer empleo a trabajadores en las en- tidades privadas y públicas, del orden nacional, departamental y municipal, en empresas industriales y comerciales del Estado, en empresas de economía mixta, y en general, en cualquier tipo de entidad pública o privada, bien sea del orden nacional o internacional. Así mismo, con el fin de canalizar las oportuni- dades de vinculación laboral, contractual o reglamentaria, hacia los socios de la Corporación.

f. Promover o participar en la ejecución y desarrollo de planes de vivienda que, además de significarle ingresos económicos, busque beneficiar a los socios de la Corporación.

g. Promover o participar en planes y programas que busquen y contribuyan al mejoramiento de las herramientas de trabajo de los socios de la Corporación, tales como vehículos, computadores, máquinas, etcétera.

h. En desarrollo de sus objetivos, podrá celebrar todo tipo de actos y de contratos que se relacionen directa o indirectamente con los mismos y que tengan relación de medio a fin. Podrá en todo caso, celebrar todo tipo de gestiones necesa- rias para su logro.

i. Podrá en consecuencia, celebrar contratos de cuentas corrientes o de ahorro, con aquellas entidades en las cuales se requiera abrir cuentas corrientes o de ahorros a nombre de CORPOSAI, podrá firmar pagarés, letras y demás títulos valores que obliguen a la Corporación.

j. Fomentar el estudio de las ciencias y sus aplicaciones en pro del desarrollo de la ingeniería y la arquitectura y del progreso del país y del departamento.

k. Contribuir al estudio y solución de asuntos técnicos y económicos relacionados con la ingeniería y la arquitectura.

l. Contribuir a la formación científica, técnica y social de los ingenieros y arquitec- tos, estrechar los vínculos de confraternidad entre los profesionales y trabajar por el conocimiento mutuo de los afiliados.

m. Contribuir a la organización de servicios de mutualidad y asistencia social y económica para los afiliados.

n. Velar por el cumplimiento de las normas legales sobre protección de la inge- niería y la arquitectura, solicitar que se apliquen a los infractores las debidas sanciones, y elaborar proyectos de normas legales sobre la materia.

o. Vigilar el cumplimiento del Código de Ética Profesional para ingenieros y arquitectos y sancionar las faltas que sus afiliados cometan contra él.

p. Cumplir funciones de peritaje, amigable composición y arbitraje en aquellos procesos en los cuales, por la formación de sus socios, sea requerida para pres- tar estos servicios. Para el efecto podría erigirse en Centro de Amigable Com- posición, Conciliación y Arbitraje, en los términos de la Ley 446 de 1998, del De- creto 1818 de 1998 y de la Ley 640 de 2001 y demás normas que los modifiquen, adicionen o complementen.67

Las Juntas Directivas de la SAI

Miembros 1990

Miembros 1993

Miembros 1995

Miembros 1998

Álvaro Vásquez Osorio

Marco Alberto Jaramillo

Guzmán

Carlos Alfredo Salazar

Molina

Javier Aristizábal Jaramillo

Álvaro Villegas Mejía

Carlos Felipe Londoño

Álvarez

Carlos Arredondo Arango

José María Bravo Betancur

Darío Ceballos Berrío

Norman Santander Restrepo

Carlos Ignacio Restrepo

Arango

Johel Moreno Sánchez

Guillermo Gómez del

Barco L.

Lucio Chiquito Caicedo

Hernán Gutiérrez Isaza

Darío Ceballos Berrío

Hernán Darío Córdoba V.

Nelson Arango Yepes

Horacio Pérez Correa

Ignacio Arbeláez Restrepo

Jairo Sierra Múnera

Hernán Pineda García

Johel Moreno Sánchez

Jorge Ignacio Paz Parra

Lucio Chiquito Caicedo

Jairo Sierra Múnera

John Jairo Osorio Aguirre

Alberto Piedrahíta Muñoz

Mery Rocío Palacio Salda- rriaga

Álvaro Villegas Mejía

Nelson Arango Yepes

Jairo Sierra Múnera

Manuel Vicente Zuluaga

Hernán Gutiérrez Isaza

Sergio Betancur Palacio

Neftis Cardona Tirado

Norman Santander Restrepo

Lucio Chiquito Caicedo

Jairo Sierra Múnera

Ángela María Mejía Mora

Eliseo Moreno P.

Nelson Arango Yepes

Marco Alberto Jaramillo

Guzmán

Gonzalo Echeverri Palacio

Hernán Gutiérrez Isaza.

Darío Ceballos Berrío

Javier Aristizábal Jaramillo

Hernán Gutiérrez Isaza

Marta Lía Naranjo J.

Mery Rocío Palacio Salda- rriaga

 

José Jairo Correa Gómez

 

José María Bravo Betancur

   
Fuente: ASAIA, Actas de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos, Medellín, 1990-1998.

2000–2013

En sus últimos trece años, 2000–2013, la SAI ha continuado con gran ímpetu su labor de participar en las grandes obras que impulsan el desarrollo de Antioquia. Algunas de sus participaciones en los frentes de planeación, energía, transporte, educación y edificaciones resultaron ser fundamentales.

En cuanto a la planeación, la SAI estudió, sugirió y se pronunció con respecto a los Planes de Ordenamiento Territorial de Medellín, Planes Ambientales Munici- pales, Planes de desarrollo de Antioquia, Plan Nacional de Desarrollo 2010 –2014. Luego de la posesión de los gobernantes, la SAI toma los planes de desarrollo, de ordenamiento, o el que crea pertinente, los estudia, los discute y sugiere a los dirigentes cuáles son las obras que necesita Antioquia con mayor urgencia. Estas manifestaciones de la SAI, permiten observar que el sueño de los fundadores sigue vigente. La Sociedad es una institución consultora del Estado que analiza y solu- ciona problemas económicos, sociales, políticos… y que direcciona el desarrollo del Departamento e interviene en el del país.

El segundo tema de mayor importancia que se trabajó en la SAI en este período fue el de la construcción de infraestructura para el transporte. Algunas de esas obras fueron las siguientes: la doble calzada Bello–Hatillo, la vía Medellín a San Antonio de Prado, la rehabilitación de pavimentos de la ciudad de Medellín, el estudio geotécnico y la ampliación de la doble calzada a Las Palmas; el intercam- bio vial en la avenida Las Vegas; la vía Medellín–Santa Elena; la vía Bahía Solano– El Valle; la pavimentación de la vía Ituango–Líbano–Pescadero; la doble calzada Ancón–Primavera; el estudio de alternativas en construcción de la vía Santafé de Antioquia–Valdivia; la doble calzada Bello–El Hatillo y la doble calzada Ancón Sur–Bolombolo.

Otras de mayor importancia fueron la veeduría Conexión Vial Aburrá–Occi- dente, el proyecto Autopistas de la Montaña, la doble calzada Ancón Sur–Bolom- bolo y las veedurías ciudadanas de la conexión Aburrá–río Cauca y la conexión Aburrá– Oriente.

En este período se continuó haciendo visitas técnicas a diferentes empresas y obras relacionadas con la ingeniería. Las comisiones de estudio fueron enviadas a Costa Rica, Panamá, España y otros países para conocer procesos, metodologías, tecnologías, es decir, para ver cómo se hace la ingeniería en otras latitudes. De igual manera se visitaron obras y empresas nacionales como el Túnel de Oriente y los espacios y comunidades de Urabá donde se proyecta construir un puerto marítimo.

Con respecto al sistema de transporte masivo, se creó una comisión de veeduría sobre el Metroplús, la extensión del Metro hasta Sabaneta y el proyecto Metroca- ble–Arví, que se llevó a cabo por medio de una comisión ambiental de la SAI. En esta década la Sociedad le dio mayor importancia a la responsabilidad ambiental, por lo cual se buscó que el desarrollo de obras, como la infraestructura para el transporte, fuera sostenible y amigable con el ambiente.68

Luego de cien años de su fundación la SAI continuó estudiando e investigando sobre los ferrocarriles; muestra de ello es la veeduría que se realizó al Ferrocarril del Suroeste y al Tren de Occidente entre Buenaventura y la Felisa. En los últimos años se ha trabajado mucho en la reactivación del Ferrocarril de Antioquia, pero no se han obtenido resultados positivos.

El tercer tema de gran importancia es el de la producción de energía. En este as- pecto se pueden mencionar: la incursión en Proyecto Porce III, Sistema Nare– Gua- tapé, Hidroeléctrica Pescadero–Ituango, y el proyecto carboeléctrico del Sinifaná. La participación más importante, es sin duda en Hidroituango. Un proyecto que se encuentra en construcción y que buscará la promoción, operación, mantenimiento y comercialización de energía en el nivel nacional e internacional.

Esquema que muestra los diferentes componentes del proyecto. Cortesía de Hidroituango, 2013.
Excavación de la parte más alta del vertedero. Cortesía de Hidroituango, 2013.

Otros temas quedan enmarcados en el proceso de desarrollo y planeación urbana. Entre ellos está el manejo de residuos sólidos que se le dio al Relleno Sanitario La Pradera; el otorgamiento de licencias de construcción y controles urbanísticos, y las re- formas que se le hicieron al parque Estadio Atanasio Girardot.

En el campo académico, la Sociedad ha invitado a los personajes más influyentes de Colombia para que compartan su experiencia y su visión de los problemas que afligen al país en los “Martes de la SAI”. De esta manera, en los auditorios de la SAI se realizaron conferencias sobre temas tan variados como: conflicto armado, medio ambiente, economía local y global, planeación urbana, legislación, ferrocarriles, culturas indígenas, obras civiles, ética civil y profesional, producción de energía eléctrica, aviación, minería, empleo para los ingenieros, terrorismo, movilidad urbana, cementeras, vivienda, desarrollo sostenible, educación, aeropuertos, nuevas tecnologías, participación ciudadana de las mujeres, telecomunicaciones, crisis financieras, canales interoceánicos, en- tre otros. Estudios que fueron expuestos y estudiados por ingenieros, arquitectos, economistas, abogados, periodistas… ex Presidentes de la República, ministros, gobernadores, gerentes y empresarios de las instituciones públicas y privadas más representativas del país.69

En cuanto a los cursos y seminarios que ofrece la SAI, es importante resaltar que a pesar de que la SAI es netamente académica, no pretende competir con las universidades porque no es su objetivo y no cuenta con la infraestructura, ni con los recursos necesarios. Los cursos que se dictan en la Sociedad buscan transmitir experiencias. Se invitan expertos que cuentan cómo se hacen las cosas en cada uno de sus campos de experticia; son cursos técnicos que buscan enseñar a hacer a partir de las vivencias de personas que tienen cierto éxito en lo que hacen. Todos los cursos de la SAI han tenido muy buena acogida, pero en particular se resaltan los de Túneles y aguas subterráneas, Centrales hidroeléctricas, Ferrocarriles y, en general, los de obras civiles.

Las Juntas Directivas de la SAI

Miembros 2000

Miembros 2005

Miembros 2010

Miembros 2013

Alberto Piedrahíta Muñoz

Álvaro Villegas Moreno

Álvaro Villegas Moreno

Álvaro Villegas Moreno

Alonso Palacios Botero

Ana María Gaviria Duque

Alberto Piedrahíta Muñoz

Ana María Gaviria Duque

Álvaro Villegas Mejía

Eduardo Vélez Toro

Ana María Gaviria Duque

Andrés Emiro Diez Restrepo

Álvaro Villegas Moreno

Hernán Gutiérrez Isaza

Diego Zapata Gómez

Danilo Córdoba Quiceno

Eduardo Valencia Arbeláez

Ignacio Arbeláez Restrepo

Eduardo Vélez Toro

Diego Zapata Gómez

Hernán Gutiérrez Isaza

Johel Moreno Sánchez

Francisco Restrepo Gallego

Edgar Jaime Isaza Isaza

Jairo Sierra Múnera

José María Bravo Betancurt

Johel Moreno Sánchez

Eduardo Vélez Toro

Johel Moreno Sánchez

Laureano Forero Ochoa

José María Bravo Betancur

Francisco Restrepo Gallego

José María Bravo Betancur

Lina Isabel Atehortúa Ochoa

Laureano Forero Ochoa

Hugo Carmona Ríos

María Cecilia Posada

Grisales

Luis Carlos Restrepo

Arango

Luis Fernando Arbeláez

Sierra

Johel Moreno Sánchez

Neftis Cardona Tirado

Luis Eduardo Pérez

Correa

Ramiro Pérez González

Laureano Forero Ochoa

Sergio Betancur Palacio

María Cecilia Posada

Grisales

Sergio Betancur Palacio

Ramiro Pérez González

Tomas Castrillón Oberndorfer

Sergio Betancur Palacio

Tomas Castrillón Oberndorfer

Sergio Betancur Palacio

 

Tomas Castrillón Oberndorfer

 

Tomas Castrillón Oberndorfer

Fuente: ASAIA, Actas de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos, Medellín, 2000-2010.

Para finalizar

La SAI ha incursionado en casi todos los ámbitos de desarrollo del Departa- mento. De acuerdo con la época y los intereses que se presentaron en el último si- glo, “…se han realizado obras que solo pueden enaltecer el orgullo de la Sociedad y de los antioqueños”. La Sociedad nació con un grupo de ingenieros que buscaron transformar el Departamento y al final su proyecto terminó con asesorías, consul- torías y estudios especializados que han traspasado las fronteras nacionales. El cuerpo de socios de la SAI, consciente de que el desarrollo debía ser integral, rea- lizaron conferencias y estudios que abordaron temas técnicos, sociales, culturales, políticos, económicos en la búsqueda de que los ingenieros más jóvenes tuvieran la posibilidad de participar en estos campos; generó así en ellos, una concepción amplia del funcionamiento de Antioquia y del mundo de la ingeniería. Además, trató de darles una formación académica cultural de altura por medio de diversos programas como los congresos nacionales e internacionales de Ingeniería, como el XXXII Congreso Internacional de Ingeniería y Arquitectura que se llevó a cabo Me- dellín en el mes de agosto de 2013 con motivo de la celebración de los cien años de la SAI. Cien años de cumplir con el deber, cien años de trabajo y rectitud autorizan a la SAI para trazar el futuro de Antioquia con los argumentos que se requieren para tomar las decisiones más viables, prácticas, eficientes y acertadas.

Presidentes SAI

No.

Nombre

Período

No.

Nombre

Período

No.

Nombre

Período

1

Juan de la Cruz

Posada

1913–1915

13

Oscar Restrepo

D´Alemán

1966–1968

25

Johel Moreno

Sánchez

1986–1988

2

José María

Escovar

1915–1919

14

Francisco

Arango Arango

1969–1970

26

Álvaro Vásquez

Osorio

1989–1992

3

José María

Bernal

1945–1948

15

Darío Suescún

Gómez

1970–1971

27

Jairo Sierra

Múnera

1992–1993

4

Ignacio Ospina

Cárdenas

1948–1953

16

Gabriel Poveda

Ramos

1972–1973

28

Marco Alberto

Jaramillo Guzmán

1993–1994

5

Hernán Arango

Mejía

1953–1954

17

Pedro Juan

Moreno Villa

1974–1976

29

Horacio Pérez

Correa

1995–1996

6

Ignacio Arango

Álvarez

1954–1956

18

José María

Prada Girón

1977–1978

30

Luis Guillermo

Gómez Atehortúa

1997–1998

7

Jorge Pérez

Romero

1956–1957

19

Carlos Ignacio

Restrepo Arango

1979–1980

31

Javier Aristizábal

Jaramillo

1998–1999

8

Raúl Alberto

Isaza

1958–1959

20

Alberto Piedrahíta

Muñoz

1981–1982

32

Álvaro Villegas

Moreno

1999–2000

9

Rodrigo Restrepo

Londoño

1959–1960

21

Alberto Piedrahíta

Barrientos

1982–1983

33

Neftis Cardona

Tirado

2001

10

Guillermo

Hincapié Orozco

1960–1963

22

Sergio Betancur

Palacio

1983–1984

34

Eduardo Vélez

Toro

2002

11

Víctor Suarez

Vásquez

1963–1964

23

Jorge Ignacio

Paz Parra

1985

35

Álvaro Villegas

Moreno

2003–2013

12

Darío Moreno

Restrepo

1964–1965

24

Martiniano

Urrego

1985–1986

     

Fuente: ASAIA, Base de datos de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos, Medellín, 2013.

(Este texto fue escrito por el historiador Julián David Gallón, y está contenido en el libro Protocoloes de la SAI sobre el futuro de Antioquia. Editado en octubre de 2013 con motivo del centenario de la SAI)

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