La SAI propone

En la práctica de la Administración se suelen definir tres pilares fundamentales para su buen desarrollo a saber: Eficiencia, Eficacia y Efectividad: las “tres E”. Sin pretender profundizar en el significado y campo de acción que implica cada una de ellas, hay que tener cuidado porque algunas veces se reemplaza la Eficacia por la Economía. Semántica dirán algunos, pero, “no temáis”, los abundantes “gurús” se deshacen en largas peroratas para mostrar el significado de cada una de las palabras.

Los gringos definen “tres E” para muchas actividades como: la seguridad en las vías, la lucha contra los incendios, el liderazgo, la administración y en fin para toda clase de actividades.
Pero en el desarrollo de las obras de infraestructura también aparecen variaciones de las “tres E” y se habla de: Engineering, Education y Enforcement a la manera de los gringos.

La realidad es que en todo proceso aparecen, por lo menos, las “tres E”. Tratando del desarrollo del ser humano tendría que ser en orden de importancia: Education, Engineering and Enforcement.

La profunda creencia de Bacon en las posibilidades de la mente humana como principio fundante de todo conocimiento, sostuvo que reclamar nuestro poder para entender la naturaleza es un verdadero don de Dios.

En nuestra pasada columna, guiados por el libro “Una historia de la verdad en occidente” del Profesor Mauricio Nieto, habíamos llegado hasta Francis Bacon quien con obra “Novum organum” buscó definir las reglas para interpretar la naturaleza, en un gran intento por establecer una nueva lógica, lo que se conoce como el empirismo anglosajón, una afirmación del método inductivo, el conocimiento que va de lo particular a lo general, en oposición al método deductivo (de lo general y abstracto, a lo particular).

No obstante la profunda creencia de Bacon en las posibilidades de la mente humana como principio fundante de todo conocimiento, sostuvo que reclamar nuestro poder para entender la naturaleza es un verdadero don de Dios. Este principio mantenido por Isaac Newton (1642-1727), el más destacado exponente de la ciencia moderna, es una muestra más de la imposibilidad de separar ciencia y religión, quien sostuvo que Dios se revela en dos “libros”, su palabra y su obra. Con este principio llegamos a lo que creo interpretar trata de dilucidar la obra del Profesor Nieto, a saber: es perfectamente posible ser, al mismo tiempo, un hombre de fe y un hombre de ciencia.

Misión cumplida. Nuestro Seminarios de Túneles y Obras Subterráneas fue un éxito.

Queremos compartir con todos ustedes, apreciados asociados, amigos y favorecedores de la SAI, que culminó con muy buenos resultados nuestro seminario, realizado entre el 10 y el 11 de octubre de 2019, en Plaza Mayor.

Quiero resaltar el aspecto académico, de divulgación y de conocimiento. Tuvimos 26 conferencias de muy buen nivel, a cargo de especialistas de 9 países de un amplio espectro de temas relacionados, siendo el tema común el de la innovación. Entre los asistentes quedó una poderosa sensación de temas bien tratados, bien seleccionados, que permitieron una visión amplia y enriquecedora de estos asuntos tan importantes para el desarrollo de nuestra región y del país. Complementamos este trabajo académico con dos almuerzos-foros en los cuales de examinaron en detalle aspectos relacionados con el futuro de las ciudades y las obras subterráneas y lo que tiene que ver con el manejo del riesgo en las obras, especialmente del riesgo geológico y el riesgo ambiental. Estamos muy reconocidos con el excelso grupo de conferencistas y con el ingeniero Jaime Ramírez, coordinador académico y general del evento, quien lo concibió y la ha venido trabajando desde hace un año.

¿Quieres ser socio de la SAI?

Comunícate con nosotros y te brindaremos la información necesaria para que seas parte de nuestro equipo.