La SAI propone

Nuestras profesiones nos llevan participar en el desarrollo de proyectos, ya sea como miembros de un equipo de estudio o de una conceptualización, directores, diseñadores, interventores, responsables de compras, supervisores de construcción, fabricantes, ensambladores, responsables de los arranques, etc.

Los proyectos que se conciben no son elementos aislados en el contexto económico, social, técnico o comercial. Es claro que hacen parte de un conjunto universal, de una experiencia colectiva, de un intento de solucionar problemas para el bien colectivo, dentro de restricciones legales, ambientales, económicas y temporales. Nosotros tenemos grandes responsabilidades en todo esto. Por ello es recomendable que contemos con las suficientes herramientas para lograr el éxito. En este sentido pienso que vale la pena considerar los siguientes cuatro elementos, a los cuales he denominado fuentes de sabiduría:

Con Leonardo y Francisco di Giorgio Martini se logró entender la tradición clásica y más aún, como en el caso de Leonardo, llegar al diseño de máquinas y avances tecnológicos, aunque algunas de ellas sólo se pudieron construir siglos más tarde.

En el proceso del conocimiento, el “sentido común” regula y registra la actividad de los cinco sentidos, concepción epistemológica que, según Jorge Alberto Naranjo en su Estudios de Filosofía del Arte, constituye la base del legado intelectual de Leonardo da Vinci a nuestra civilización. A este texto volveremos en una próxima columna, porque antes quiero trabajar sobre la tesis doctoral del ingeniero Miguel Ángel Contreras López de la Universidad de Málaga, titulada Leonardo da Vinci INGENIERO (2015)

A raíz de la “contingencia” de Hidrotituango, se han popularizado mucho las palabras “Causa Raíz”, para indicar la razón o la causa que originó la contingencia. Y claro: surgen los expertos y las investigaciones por todos lados, se contratan estudios acá y acullá, y se publican, además, libros; todo con el fin de buscar a quien endilgarle la responsabilidad, “chivo expiatorio” que llaman, por las presuntas malas decisiones que se tomaron. Si algunas veces se decía que: cuando se quiere que no ocurra nada “Nómbrese una comisión”, ahora cabe decir: “Contrátese otro estudio”. Aparentemente, también se busca una justificación ante las compañías de seguros, y se le atribuye a la naturaleza la fuente de todo el problema, los “Acts of God” que llaman los gringos.

Algunas pocas voces, han expresado su preocupación por que una de las causas que llevaron a la “contingencia”, es la forma como se estructuró el desarrollo del proyecto, contratando a un socio principal y delegarle a él toda la responsabilidad sin hacer los controles y seguimientos mínimos. Asimismo, se ha cuestionado la forma como este socio contratista, con experiencias recientes cuestionables, hacía las adjudicaciones de algunos subcontratos, con entidades con capacidad limitada o con participaciones recientes también cuestionables.

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