La SAI propone

Por: Tomás Castrillón Oberndorfer

Cuando pasa una temporada invernal, durante la cual se han presentado muchos desastres como los derrumbes en las carreteras, las inundaciones de muchos asentamientos urbanos, las pérdidas de techos con la consiguiente pérdida de enseres, etc., suelen surgir dichos como: “El peor ingeniero es el invierno” y se le endilga la responsabilidad de todos los desastres a un “fue que llovió mucho” o que se tuvo “el peor invierno en los últimos tantos años”, y así por el estilo.

A este tipo de manifestaciones que, muchas veces, provienen de autoridades y de profesionales relacionados con la construcción de la infraestructura, se le puede aplicar el dicho. “El que se excusa, se acusa”.

Es que si se analizan las causas de tantos desastres, se verá que la explicación puede ser un simple “fue que”, pero hay que profundizar en lo que contiene tal expresión.

A nivel nacional hay que empezar con el “fue que” del Primer Mandatario al tratar de justificar el aumento del cultivo de la coca, diciendo: “fue que” aumento el consumo, cuando “fue que” él para propiciar su contubernio con las FARC, les dio todas las garantías para que traficaran con la droga.

Pero volviendo al caso que más debe preocupar a la Ingeniería y la Arquitectura, el desarrollo de las construcciones, en los inviernos se colapsan muchos puentes por su mala localización, bien sea porque estrechan lo cauces, o porque están situados en curvas de los ríos, lo que propicia los socavamientos y, además el pésimo mantenimiento a que son sometidos. Si estuvieran bien localizados, bien diseñados, bien construidos y bien mantenidos, soportarían las exigencias del “general invierno”. La cuestión de las carreteras “con derrumbe propio”, parece tener su origen, en el “fue que” se utilizaron los criterios antiguos, eligiendo mal los corredores, dejando que ocurran los derrumbes hasta que, con el tiempo, se “estabilicen”, evitando al máximo la construcción de puentes y túneles. Afortunadamente este criterio parece que ya no se aplica (¿?).
Pero surgen variaciones en el “fue que”. En el caso, por ejemplo, del derrumbe actual en la Troncal de Occidente, en Valdivia, ya no le atribuyen la causa al invierno, sino a un “mal manejo de las aguas”, tanto de escorrentías como de los asentamientos vecinos de la población.

También aparecen los “fue que” para justificar retrasos y sobrecostos. Recientemente respecto a la ampliación de la estación El Poblado de El Metro, salieron con muchos “fue que”, que si sabían de antemano. Y habrán que esperar los “fue que” de la planta PTAR.

Asimismo, se siguen presentando los “destechamientos” de las viviendas con cualquier vendaval, y las evacuaciones forzosas de la población que se ha asentado en las zonas de inundación de los ríos. Evidentemente, el “fue que” no es el invierno, sino la mala planeación y la carencia absoluta del Estado para controlar tanto la construcción como la urbanización de tales asentamientos.
Periódicamente se presentan avenidas de quebradas en zonas urbanas. Aquí, el “fue que” se suele presentar de varias maneras: “fue que” construyeron irrespetando los retiros, “fue que” la comunidad arroja basuras, “fue que” no se les da mantenimiento, “fue que” se desbordó el urbanismo descontrolado, “fue que” se utilizaron períodos de retorno muy bajos, en el diseño de las obras hidráulicas, etc.

En materia de la inmovilidad se dice:”fue que” tenemos un retraso de 30 años. Además que los sitios de mayor accidentalidad, se presenta en los cruces conformados por las glorietas, y aparecen más “fue que”: se excedió la capacidad de las vías, se hicieron diseños viales my precarios y no se construyeron intercambios a desnivel, para evitar los “excesivos costos”. Algunas soluciones llaman la atención, como el estrechamiento de las vías para dar cabida a vías camineras, andenes, y ciclo rutas y la última “genialidad”: el urbanismo táctico. Y así por el estilo.
Pero: “No temáis” vienen las fotomultas y los cepos.

En cuanto al grave problema que se ha presentado en la “contingencia” de Hidroituango, ya han aparecido algunos “fue que” como el de que acaba de pasar un invierno muy fuerte y el “fue que” se “apareció” una falla.

Pero también aparecen los “a quien se le ocurre”, como aquel de que: “a quien se le ocurre” dejar llenar una piscina sin que estén terminados los muros y los vertederos”. “El que entendió, entendió”.

Es demasiado preocupante, finalmente, que se presenten fallas en instalaciones que dada su importancia estratégica, supuestamente “NO PUEDEN FALLAR”, como ocurrió casi simultáneamente en la Torre de Control del aeropuerto El Dorado de la capital y el cable de Palmitas en la ciudad, sin olvidar las cada vez más frecuentes fallas del sistema Metro.
¡AMANECERÁ Y ¿VEREMOS?!

NOTA: Los artículos de nuestros socios son apreciaciones de carácter personal y no siempre es la opinión de la SAI como gremio.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

¿Quieres ser socio de la SAI?

Comunícate con nosotros y te brindaremos la información necesaria para que seas parte de nuestro equipo.

Inscríbete a nuestras noticias