La SAI propone

Por: Tomás Castrillón Oberndorfer

El titular corresponde a una de las muchas inquietudes o preocupaciones que, en la actualidad tiene la comunidad, y que, desgraciadamente, se han ido acrecentado ante acontecimientos recientes.

Con el caso de Hidroituango, se corre el peligro, a la manera del gran árbol que obstruye la mirada hacia el bosque, que haga olvidar los múltiples problemas que se está presentando como el de las vías en el suroeste. Asimismo no debe caerse en falsas solidaridades fruto de un regionalismo desmedido y enfermizo.

Otras preguntas que surgen son por ejemplo: ¿Por qué a pesar de que se dispone de tecnologías de punta y de investigaciones que son pioneras, abundan los ejemplos de malas prácticas? ¿Tendrá algo que ver la proliferación de Escuelas de formación, donde al mismo tiempo se dispone de programas académicos muy deficientes? Y así por el estilo.

Ante las cada vez más frecuentes exigencias de la naturaleza, como las avalanchas, se ha visto que muchas de las necesarias obras de infraestructura fallan bien sea porque no están bien localizadas, o bien construidas, o bien mantenidas. Claro está que, es preciso reconocer que en muchos casos “faltó ingeniería” o en otras palabras podría preguntarse, parodiando las conocidas películas: “¿Dónde está el ingeniero?”.

Aparentemente, en el pasado se entró en un sopor, o adormecimiento, viviendo de las “glorias” del pasado como el Túnel de la Quiebra y el Puente de Occidente, lo mismo que las centrales como las de Guadalupe, Guatapé y San Carlos, pero vinieron “las señales de alarma” o llamados de atención, no atendidos, como la caída de la cubierta de la Piscina Olímpica,y la del Palacio de Exposiciones y las Torres de iluminación del Estadio.

La repetición reciente, de ejemplos que denotan claras fallas en la buena práctica de la Ingeniería: REFICAR, Puente Chirajara, Biblioteca España, Planta PTAR, Hidroituango, ponen en evidencia que existen muchas deficiencias.

Ciertamente, las obras estratégicas como los grandes proyectos de desarrollos energéticos, las obras de abastecimiento como los acueductos, y de disposición final de deshechos, como los alcantarillados y las plantas de tratamiento de basuras, lo mismo que las de asistencia, como clínicas y hospitales, las obras de conectividad necesarias como las vías, además están las obras como las que demanda la seguridad y la defensa de la soberanía, como los cuarteles y también las obras que eventualmente albergan concentraciones de la comunidad, estadios, iglesias, etc., presentan serias deficiencias que van desde la planeación hasta el mantenimiento, pasando por una precaria ejecución.

En materia de obras energéticas hay que recordar a REFICAR y en cuanto a la hidroelectricidad es de desear fervientemente, respecto a Hidroituango, que su desenlace sea el mejor. A propósito de este último proyecto, son especialmente preocupantes las “desavenencias” o desacuerdos de sus socios principales: EL señor Gobernador de Antioquia y el señor Alcalde de Medellín, ingenieros ambos (¿?) y ¿De las respectivas Juntas, los diseñadores, los consultores, qué?
Los procesos de desarrollo urbanístico que se han hecho, y se siguen construyendo, mostrando una evidente falta de planeación, son una muestra clara de que algo malo está pasando.

En cuanto a las construcciones de vivienda, abundan los problemas estructurales, problema que viene de años atrás. Por ejemplo: Si la memoria no falla en un proyecto denominado Altos de Niquía, o nombre parecido, proyecto de viviendas multifamiliares se presentaron, hace muchos años, muchas fallas protuberantes luego de un evento sísmico significativo. La obra era de mampostería reforzada y claramente se había ejecutado contraviniendo la mayoría de las normas existentes. No se conoce el resultado de los estudios pertinentes, si es que los hicieron.

En tiempos más recientes, está el tristemente célebre caso de Space y de las construcciones con claras deficiencias como el edificio Bernavento.

Ante estos hechos, grandemente resumidos, cabe preguntar por los recursos de protección o defensivos que tiene a disposición la Comunidad. Es claro que estarían, en primera línea, los entes de control oficiales: Curadurías, Procuradurías, Fiscalías, etc. Pero también está el recurso que debieran suministrar las organizaciones gremiales como la SCI, Camacol, CCI y específicamente, a nivel local, la SAI.

NOTA: Los artículos de nuestros socios son apreciaciones de carácter personal y no siempre es la opinión de la SAI como gremio.

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