La SAI propone

Por: José Hilario López

Me había propuesto, por ahora, no dar más opiniones públicas sobre el accidente de Hidroituango hasta cuando los esfuerzos que se están haciendo en la obra para mitigar el riesgo de colapso de la presa lo hubiesen lograda. Ayer 24 de mayo felizmente la construcción de la presa pudo alcanzar la cota 410, nivel mínimo que la dirección del proyecto considera como segura para poder operar el vertedero, y con ello evitar que las aguas de una eventual creciente puedan llegar a sobrepasar el lleno y destruir la estructura. Aunque este logro no signifique que el riesgo para la obra haya desaparecido completamente, si permite que se pueda seguir trabajando, ya sin las angustias de las dos últimas semanas, en la colocación de los últimos 25 metros que le faltan a la presa para llegar a la corona y completar el vertedero. Un verdadero alivio, que permitió bajar las alarmas de rojo a naranja para la población rivereña asentada aguas abajo de Puerto Valdivia.

Con este primer avance en la minimización del riesgo, EPM y sus asesores ya pueden empezar a decidir sobre de manera serena cómo empezar a hacer un desembalse controlado del agua retenida, que permita reducir el riesgo de crecientes aguas abajo de la presa y que además posibilite el acceso directo para evaluar las afectaciones en la casa de máquinas y demás obra subterráneas, así como los posibles daños del estribo derecho de la presa por causa del deslizamiento inicial que obstruyó el túnel de desviación.

Mientras celebrábamos la buena noticia que la presa pudiera ya estar a salvo, aparecen opiniones de un ingeniero miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros-SCI que anticipan el colapso del macizo rocoso donde está empotrado el estribo derecho de la presa y donde se alojan los túneles y la casa de máquinas. Este colapso se originaría, según el mencionado ingeniero, por el debilitamiento progresivo del mismo macizo rocoso por causa de las socavaciones, que estarían causando las aguas desviadas por los túneles de desvió y de conducción.

En mi concepto estos pronósticos apocalípticos no tienen ningún fundamento técnico, ya que el ingeniero socio de la SCI no aporta ninguna evidencia de campo que sustente su temeraria afirmación. Es que en ingeniería, como en cualquier otro empeño que tenga que ver con intervenciones sobre el entorno natural, cualquier afirmación hay que sustentarla con datos verificables, lo que en estos momentos nadie está en capacidad de aportar en lo que se refiere a la estabilidad del macizo rocoso en cuestión. Sólo cuando se haya logrado el desembalse y se tenga acceso a las obras subterráneas, se podrá verificar el grado de deterioro sufrido por el macizo rocoso durante la emergencia; sin embargo para tranquilidad de todos si se necesita instalar cuanto antes un sistema de monitoreo, que detecte cualquier deformación del terreno.

Tan temerarias resultan las afirmaciones del referido ingeniero, que con fecha de ayer 24 de corriente mes de mayo, el Presidente de la SCI en un comunicado público afirma que se trata de opiniones personales de uno de sus socios que no reflejan la opinión de esa sociedad gremial y agrega que la Junta Directiva de la SCI considera que se trata de afirmaciones “sin sustento suficiente, pues no se conocen los insumos técnicos que serían necesarios para hacer afirmaciones como las difundidas”.

Esta situación nos debe dejar como lección lo desafortunado que es tratar de buscar protagonismo ante las tragedias. Esperemos con calma y paciencia que los expertos nacionales e internacionales que ha llamado EPM evalúen la situación y presenten conclusiones sobre las causas del accidente en Hidroituango y sobre los riegos que aún subsisten en la obra.

NOTA: Los artículos de nuestros socios son apreciaciones de carácter personal y no siempre es la opinión de la SAI como gremio.

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