La SAI propone

Por: Tomás Castrillón Oberndorfer

A raíz de la tragedia que se presenta en el desarrollo hidroeléctrico Pescadero-Ituango, es necesario hacer algunas precisiones fundamentales desde el punto de vistaestrictamente personal del autor de este escrito, previendo las discusiones que se vendrán una vez, si Dios quiere, se superen las dificultades actuales.

PRIMERO: Nadie pone en cuestión la importancia estratégica, fundamental para Colombia del proyecto. También, hay que aceptar, “a priori”, o sea en una primera instancia, que, mientras no se demuestre lo contrario, todos los estudios desde las lejanas prefactibilidades hasta los diseños detallados y los controles que demandan la obra, han estado de acuerdo con la normatividad y la buena práctica de la ingeniería.

SEGUNDO. Nadie cuestiona la importancia, por su trayectoria, experiencia, idoneidad y todo el etc. que pueda ocurrirse, de las EPM, que justamente le han merecido el mote de: “La Joya de la Corona”. Es precisamente por esto, que la comunidad debe estar en permanente vigilancia para que, a toda costa, se conserve esta entidad tan estratégica, preservándola de toda clase de influencias nefastas como la politiquería, el nepotismo, el “cómo voy yo” y las deficiencias técnicas y de organización que eventualmente se presenten. Es entonces necesario considerar siempre la sabiduría de los dichos populares, cuando se dice que: “El único que no se equivoca es el que no trabaja” o aquel que dice: “Al mejor panadero se le puede quemar el pan”. En otras palabras siempre cabe la posibilidad de que se comentan errores bien sea por acción o por omisión. ¡Solo Dios es infalible!

TERCERO. Es crucial en el desarrollo de proyectos tan fundamentales y estratégicos como el de Ituango, la necesaria y correcta evaluación del “Riesgo Calculado”, porque no hay que olvidar que siempre estará presente la “Ley de Murphy”. Es la obtención, siempre, de la respuesta correcta a la pregunta: ¿Qué pasa si…? (El “What if” de los gringos) ante las encrucijadas que se presentan en la toma de decisiones.

CUARTO. Siempre hay que tener en cuenta la obligaciones que demandan las solidaridades para “preservar la vida, honra y bienes”, de la comunidad, como no solo lo demanda la Constitución sino la Caridad Cristiana. Esto, es claro, corresponde a la máxima prioridad.

La cuestión de la solidaridad tiene “tanto de largo como de ancho”. En el caso de la falla de uno de los túneles de desviación del proyecto Hidroituango, se presentó una gran “solidaridad” en forma muy “espontánea” con las EPM. En forma casi simultánea apareció bajo el titular: “Gremios, empresarios y ciudadanos, contigo EPM”, otra clase de solidaridad. La primera pregunta que surge de inmediato, es si todos los firmantes pueden certificar que : “Desde su inicio, el proceso de diseño, elaboración de pliego licitatorios y posterior selección de contratistas, el proyecto Hidroituango se ha llevado con toda la rigurosidad y tecnicismo que caracterizan a EPM”. ¿Este tipo de manifestaciones tan “espontáneas” y generales que buscan? ¿No pueden llevar a un peligroso “tapen, tapen”? ¿No entorpecerían las futuras investigaciones para determinar las causas de la falla?

QUINTO. Ciertamente se hacen necesarias las evaluaciones e investigaciones para determinar las causas y responsabilidades de la falla. Es demasiado simplista e irresponsable determinar “a priori”, como lo hacen algunos, que “se apareció una falla”. Al respecto se trata de aplicar la metodología de las “5 W” de los gringos. El suceso acaecido es muy claro y respondería a las primeras “3 W “. Es el hecho en sí, que corresponde a: “¿What?, ¿when? y ¿where?”, gringo. Pero faltan las últimas dos: ¿Why? y ¿Who? que corresponderían al ¿Por qué? Y ¿Quién? La atención a las 5 preguntas, puede hacerse en forma simultánea sin perjuicio de la inmediata solidaridad requerida.

Al respecto, preocupan mucho afirmaciones de dirigentes locales cuando afirman con relación a las necesarias investigaciones: “No hay en este momento lugar para las mezquindades, ni para ocupar el tiempo en cosas menores” y también: “No es hora de críticas ni de señalamientos, es hora de rodear a la comunidad que sufre y a las Empresas Públicas de Medellín….

La tan esgrimida transparencia, con que supuestamente se han manejado todos los hechos y la necesaria toma de medidas para evitar su repetición, exigen que no se caiga en una especie de culto a la imagen de las EPM, a la manera del aplicado al bíblico “Becerro de oro”.

NOTA: Los artículos de nuestros socios son apreciaciones de carácter personal y no siempre es la opinión de la SAI como gremio.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

¿Quieres ser socio de la SAI?

Comunícate con nosotros y te brindaremos la información necesaria para que seas parte de nuestro equipo.

Inscríbete a nuestras noticias