La SAI propone

Por: Tomás Castrillón Oberndorfer

A raíz de la evacuación y orden de demolición del edificio Bernavento, dizque se ha “revivido” la historia del colapso de la torre 6 del proyecto Space, acaecido hace ya muchos años.

Nada más lejano de la realidad. La Historia sigue vigente y que lo digan, no más, los damnificados de los proyectos Continental Towers y Asensi. Lo que pasó fue, que. por diversos medios y sistemas se ha tratado de menguar o desviar la atención hacia otros problemas “más graves”.

El proceso de desorientación de la opinión, empezó cuando, desde un principio, llegó a afirmarse, a nivel de gremios relacionados con la actividad constructora,  que el caso Space era FORTUITO. Si Fortuito es: “Que sucede por casualidad”, hay que reconocer que no corresponde a la realidad tal afirmación. También se habló de que “se le había dado demasiada trascendencia y manejo mediático”, “que no era para tanto” y que “había que desestigmatizar el proceso”.

A raíz de ese reciente “revivir” del problema, aparecen unas declaraciones del señor Presidente de la SAI, muy preocupantes y que merecen un análisis profundo. Afirma el señor Presidente: “Los controles para que los diseños estructurales estén acordes con la ley todavía son muy frágiles, incompletos y faltos de rigor”. Debe reconocerse que , por fin acepta que el caso no fue FORTUITO , pero sus afirmaciones son parcialmente ciertas, y merecen mucho más  análisis.

En  primer término, se hace recaer toda la problemática sobre los diseños estructurales, omitiendo las otras partes que integran el proceso total de un desarrollo de un proyecto. Segundo, se limita el problema a estar “acordes” con la Ley, aunque debe reconocerse que esta, la Ley, muchas veces se queda corta, o llega tarde, o no es aplicable ante la buena práctica de la ingeniería. Luego del “affaire” Space, ya salieron con la Ley denominada “Anti Space”, o mejor, de Vivienda Segura, y ¿en qué  va su reglamentación? ¿No se volverá a aplicar aquello de que “hecha la Ley hecha la trampa? En cuanto a la falta de rigor, es cierto aunque debiera extenderse también a todas las partes y personas que intervienen en el desarrollo. Ciertamente falta mucho rigor en la formación de la educación superior, falta mucho rigor en la homologación de “innovadores” sistemas de construcción, falta “muchísimo” rigor en el análisis de las patologías desfavorables que se presentan, falta, a nivel gremial, demasiado rigor en los seguimientos y en  los análisis que, necesariamente concluyan en recomendaciones y sugerencias de los gremios relacionados con las actividades, y así por el estilo.

Aquí se está tratando de utilizar la estrategia que “todos somos culpables” y ¿Entonces? Nadie responde.

En el País abundan los controles de toda clase, Leyes, decretos, conceptos, jurisprudencias, etc. pero la falla está en los personajes que supuestamente los aplican: los controladores, y se entra en el terreno de que: o son INEPTOS, bien sea por mala preparación, que exige una revisión de los procesos de formación profesional,  o por mala asignación, ajena a la verdadera meritocracia, en los cargos, o son CORRUPTOS debido a  la mala fe, o la corrupción, o la malicia de la mala , o el clientelismo , o la mermelada, o el desmesurado afán de enriquecimiento,  el CVY, Juanito. Lo peor, pero más común, es que “se junta el hambre con la gana de comer” y resultan muchos de  los “tales” controladores INEPTOS Y CORRUPTOS, a la vez.

También trata el señor Presidente,  de endilgarle gran responsabilidad al problema de carecer curadores en propiedad. Aquí el problema se va hasta el origen de las curadurías y de la definición de sus responsabilidades que deben revisarse. Tampoco se hace la mención fuerte que merecen las Superintendencias, el COPNIA y las autoridades locales por su pasividad y laxitud, no siempre exenta de responsabilidades y conflictos de intereses. Por último debe hacerse la  mención necesaria de las Omisiones.

Si: “Omisión es: dejar de hacer”, es necesario revisar la actitud de los gremios relacionados con la construcción de proyectos de vivienda, por haber adoptado una actitud de “laissez faire” no siempre exenta de conflictos de intereses.

NOTA: Los artículos de nuestros socios son apreciaciones de carácter personal y no siempre es la opinión de la SAI como gremio.

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