La SAI propone

ANHELADA PAZ

Danilo Fernando Córdoba Quiceno

Ingeniero Civil & Empresario & Ciudadano

Hace unos años escribí algo en un momento de frustración y que alguien me recuerda en esta época de elecciones, me excusan algunas palabras altisonantes pero el momento lo ameritaba.

Lo curioso es que es de una vigencia absoluta.

Espero no aburrirlos:


La anhelada paz...


Sep. 2012.


Siempre que pensamos en paz pensamos en equilibrio, pensamos en armonía, pensamos en que nuestra libertad llega hasta donde empieza la de nuestro vecino.

Donde se establece un rasero igual con una calidad de vida razonable para todos.

Esta percepción, muy bonita por cierto, a lo largo de la historia de la humanidad ha mostrado de mil formas que no es cierta.

Siempre que se establece un rasero, usualmente es un nivel bajo que solo trae atraso, subdesarrollo y finalmente pérdida de la armonía por el inconformismo generalizado.

Por otro lado cuando se establecen grupos de poder (en cualquier sistema de gobierno, repito en cualquiera...), siempre se presentarán abusos por parte de algún sector dominante sobre un grupo débil o marginado.

No sé cuándo tendremos el día que se pueda establecer un nivel alto para todos.

¿En nuestro país cómo funciona este tema? Muy simple, en él existen zonas muy complejas donde la comunidad sobrevive precariamente y la calidad de vida, si se puede hablar de calidad, es ínfima y apenas permite un nivel para sobrevivir. ¿Desarrollo? Ni hablar.

Por supuesto surgen grupos de diversas tendencias que, amparados en esas necesidades, dicen luchar por el equilibrio y terminan haciendo desmanes que forman parte de nuestra vida cotidiana, de perogrullo (por supuesto es un pequeñísimo resumen).

Debería ser claro, que aquel que se salga de lo formalmente establecido está violando la ley y debe aplicársela con toda rigurosidad. Repito... TODO AQUEL QUE SE SALGA...

Llama la atención que en esa búsqueda de la anhelada igualdad, los actores fuera de la ley, amparados en necesidades reales, han recibido tratamientos desiguales.

Los grupos de izquierda han recibido en distintos períodos de tiempo y con líderes políticos diferentes, un tratamiento consecuente con países donde se presentaban grupos realmente beligerantes y, por ende, recibieron múltiples oportunidades para redimirse de su lucha armada e incorporarse a la comunidad ofreciéndole garantías para desarrollar su modelo político.

Los ejemplos son tantos y tan diversos que hemos tenido alcaldes, gobernadores, ministros, entre otros, que otrora fueron grandes asesinos hoy son "adalides de la moral y las buenas costumbres".

Los grupos de derecha que han sido perseguidos y diezmados han visto como líderes representativos han sido condenados o dados de baja en diversos operativos. Siendo perseguidos y condenados por toda la sociedad.

Otros actores de derecha, por ejemplo, algunos militares que, amparados en la defensa de la mayoría de los colombianos, han cometido abusos y han quedado por fuera de la ley, son declarados enemigos de la sociedad y condenados a pagar su pecado con decenas de años de cárcel.

Adalides de la moral y las buenas costumbres vs enemigos acérrimos de la sociedad.

¿Es éste el equilibrio que realmente pretendemos aplicar en nuestro país?

O es absolutamente claro que vivimos bajo una dictadura disimulada de izquierda donde los actores de los tres poderes político, legislativo y judicial han tenido una gran permeabilidad por parte de aquellos trasgresores de la ley, que hoy tienen la credibilidad por el suelo, y que son títeres de un modelo anacrónico, superado en el mundo y que solo existe en líderes retrógrados de países como Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Todos ellos han defendido hasta la saciedad los grupos de izquierda al margen de la ley que existen en nuestro país y que solo son cuatreros, secuestradores y narcotraficantes, que han hecho una excelente labor de lobby con grupos de carácter social a nivel internacional para parecer como defensores de los débiles, desvalidos y “oprimidos por el gobierno” ocultando que solo buscan consolidar un negocio absolutamente rentable.

Cuba, sinónimo de pobreza y de atraso infinito en materia de libertades individuales, es una muestra clara de absoluto fracaso de su sistema de gobierno.

No voy a mencionar a Nicaragua ni otros países pobres mal dirigidos y a los cuales no se les ve un futuro claro.

Por supuesto sí hay que mencionar a Venezuela, otrora país rico con excedentes suficientes para cubrir su falta de industria y sostener las necesidades de su pueblo. Hoy hay que hacer fila para comprar una bolsa de leche... pero según su gobernante, son orgullosamente libres. ¿Libres de qué? ¿Libres de comida? ¿Libres de "libertad"? No entiendo.

Hace unos años nuestro país fue denominado un país fallido, sin futuro. Pero la garra y la decisión de hombres al servicio de la nación demostraron lo contrario. Ocho años de trabajo, de esfuerzo y de darle la cara al país y al mundo nos permitieron ver que NO SOMOS UN PAÍS FALLIDO.

Los resultados en todos los campos han sido reconocidos a nivel mundial. El sol no se tapa con las manos.

Perfección, por supuesto no fue. No podemos buscarla en ningún escenario, presente, pasado o futuro.

Pero si es claro que hay una Colombia "antes" y una Colombia "después".

Hoy conocemos un supuesto proceso de paz, otro más, luego de dos años de pérdida de credibilidad en el país.

Nuestros bobernantes (está bien escrito) NO PUEDEN DESTRUIR el avance obtenido.

EL PUEBLO COLOMBIANO NO PUEDE PERMITIRLO.

Las razonas son tan claras, precisas y tan a la mano como los payasos anacrónicos; títeres anquilosados en el tiempo, dirigentes insulsos de sus fallidas naciones, que dicen ser garantes absurdos de un proceso, y que en medio de su pobreza y falta de libertades individuales nos pretenden dar cátedra de gobernabilidad y desarrollo.

¿Anhelada paz? ¿Qué nos pasó? YA CASI LA TENÍAMOS.

NOTA FINAL

Las elecciones de mayo no son para elegir un presidente. Son para defender la democracia, la institucionalidad, un modelo económico.

El país requiere hoy más que nunca madurez y grandeza. No nos podemos equivocar.

 

NOTA: Los artículos de nuestros socios son apreciaciones de carácter personal y no siempre es la opinión de la SAI como gremio.

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